REENCUENTROS

Hoy ha sido un día de reencuentros, y cada uno me ha supuesto una dosis de felicidad y de nostalgia. Esta mañana, en ese momento de tranquilidad y sosiego, tomando el sol en mi terraza, por casualidad encontré a una persona con la que pase muy buenos y felices momentos. Me he puesto en contacto con ella, quizás para recordar que aunque soy y vivo el presente, soy hija de mi pasado. 
Es curioso cómo cuando pasas por estos momentos tan duros, tiendes como a hacer un examen de conciencia de lo que has sido, no hago un juicio a mi pasado, porque ya no tiene sentido pero si igual que vivo cada día con una nueva perspectiva, debo analizar lo vivido desde esa misma visión. De tal manera que te das cuenta de quiénes   han sido tus amigos, quiénes  verdaderamente han dejado huella en tu vida, y, quizás lo peor, te das cuenta  que algunas personas que creías muy cercanas, simplemente te han dado la espalda. Porque si, aunque sea impensable esto ocurre muy a menudo, y muchos enfermos son dejados de lado. No sé porqué ocurre, pero es frecuente. Lo he vivido, pero no juzgo y lo mejor, lo he superado y suponen una leve pincelada en mi memoria.
Pero la parte positiva es que aprendes a saber quién te quiere y aprecia. En este periplo he vuelto a reencontrarme con mucha gente de mi pasado, he vuelto a contactar con gente que conocí hace ya mucho tiempo, cuando era muuuy joven, y vivía la vida intentando siempre capturar esa felicidad que creía que debía de ser de manera completa y de una sola vez para siempre. Es en las duras batallas cuando conoces a tus verdaderos amigos.
Mi vida ahora la conforman un reguero de personas, de antes y de ahora, son como semillas en un camino, parecen aisladas pero en su conjunto me confortan, me alientan, y aunque no estén presentes en cada momento, doy gracias por haber conocido a cada una de esas personas porque aportan un grano de paz en mi vida porque aunque sea fuerte y sea capaz por mí misma de caer y de volverme a levantar, necesito a las personas porque estar enferma es duro pero la soledad la haría insoportable. Si, me siento feliz porque estoy rodeada de maravillosas personas, que me llaman, que mandan un wasap, un email, una llamada, una comida, un paseo, un café... son el aliento constante de que sigo aquí y de que quizás yo también he sido una semilla en su camino. Yo no creo en una vida más allá  de lo que existe ahora, pero sí creo que permanecemos en la memoria de los que se quedan,  es la pequeña inmortalidad temporal de nuestra existencia. Con esto está todo dicho.
Un día más, feliz del reencuentro con mi pasado y mi presente, feliz porque ahí afuera hay gente que me conforta y alienta. Hoy ha sido un gran día. Mañana volverá a salir el sol y no estaré sola contemplando su luz.

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