DOLOR

A veces te preguntas ¿cuál es la finalidad de la existencia? No sé, he vagado por este mundo tomando decisiones equivocadas o correctas, ahí no hay respuestas porque no podemos predecir el ¿si hubiera hecho tal o cual cosa? Ni siquiera sé decir si he elegido mi vida tal como es, los sucesos han sucedido unos tras otros, y si bien en unos casos la decisión ha sido mía, en otros me ha llevado el destino o el azar.
Creo que he sido y soy buena persona, algo solitaria y con un carácter fuerte, que ha dado una idea de que siempre he sabido lo que he querido y que surgiera lo que surgiera podría con ello. Posiblemente sea verdad, aunque como todo ser humano tengo mis inseguridades y mostramos al mundo de nosotros mismos aquello que queremos mostrar. Cuando me diagnosticaron por primera vez el Cancer, tome rápidamente las riendas de que eso no podría conmigo, impedí que nadie llorará por lo ocurrido porque ni siquiera yo lloré por ello. Tenía la certeza que era una etapa de mi vida que una vez superada me fortalecería como persona. Lo que no sabía era cuán dolorosa iba a ser ese camino. No lloré por tener Cancer, llore por el dolor que suponía pasar para sobrevivir. ¿Cuántas veces pensé que si valía la pena sufrir tanto ? Con la certeza de que iba a superar esa enfermedad, seguí sufriendo en el alivio de la esperanza de que aquello desaparecería y que el mañana sería mejor.
Cuando salí de esta primera fase, me toco asumir que ya no era la misma persona físicamente, pero era una persona psicológicamente más fuerte, que la vida me había dado un duro golpe, pero que podría comerme el mundo. Pero aparecio la dualidad mente/cuerpo. Mi mente era fuerte, con ilusiones, expectativas...mi cuerpo era un lastre.
Muy lentamente fui recuperando el vigor, pero ya nada era igual. El golpe de que el Cancer se había extendido, sacó de mi esa fortaleza, y volví a recoger las riendas de mi enfermedad, incluso con más fuerza y empuje que la primera vez. Ha ayudado que aunque sea como todos los tratamientos dolorosos, no ha sido tan insufrible como el primero.
Y aquí estamos, luchando, pero a veces cuando entras en una espiral de dolor como estoy teniendo últimamente pienso si vale la pena sufrir tanto. Porque ahora no me vale que esto terminará alguna vez, al contrario posiblemente con el tiempo el dolor irá aumentando, por no plantear cosas que dejó en el fondo de mí subsconciente. Estoy cansada, quiero levantarme y no sentir nada como el vacío. Me avergüenzas decir porque la vida ha sido injusta conmigo porque sé que afuera hay mucho más dolor que el que tengo, y me siento egoísta y eso también me sienta mal. ¿Será está mi vida hasta el final? Deseo estar sana, sin dolor, hacer proyectos sin miedo... quiero vivir la vida plenamente. ¿Vale la pena seguir luchando? Solo él alivio está en la existencia total del día a día, pero a veces en días como estos y el día a día es solo dolor te preguntas ¿vale la pena vivir así?

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