lunes, 27 de marzo de 2017

ENSOÑACIONES

Sé que llevo mucho tiempo sin escribir pero había estado soñando. Sí, imaginaba, que poco a poco aquellos células anormales que pululaban por mi cuerpo iban desapareciendo.  La ciencia mágica iba haciendo su labor. Soñaba que mis vértebras del cuello se erguían y se situaban correctamente, que mi médula no sufriría daño y miraría libremente el cielo, sabría a quién doy la mano con mi izquierda y quien me acoge en un abrazo desde mi derecha. Volvería a contemplar el cielo, las estrellas, la luna, hasta el sol en su cenit podría sentir con mis ojos cerrados. Soñaba que podría inclinarme y oler las flores, atarme los zapatos, ayudar a cualquier persona a recoger del suelo ese objeto que en un descuido se le hubiera caído, y no pasar de largo avergonzándome de no poder ayudar a quien en apariencia más lo necesita ...soñaba con una vida normal. 
Soñaba y creía que quizás no viviría mucho tiempo pero se me permitiría tener ese tiempo para liberarme de mis grilletes. Soñaba que la vida me estaba dando una nueva y larga oprotunidad, para poder realizar mis deseos, para dejar cerrado mis asuntos y amar esta vida que ya he vivido, coser los retazos lentamente, apreciando cada instante, saboreando cada momento... sí, estaba soñando y quede atrapada en las redes de mi sueño. 
De pronto me di cuenta que si digo que hay que vivir al día, también debo incluirme a mí, y con mas razón en mi caso pues tengo la vida prestada, que se alimenta cada 21 días, que todo puede cambiar en un instante, convirtiendo el sueño de la tranquilidad en la pesadilla de la incertidumbre.
Mi vida no debe tener sueños, solo tiene el ahora y en ella puedo realizar mis deseos. Soñar es hermoso, pero a veces las frustraciones son mayores que atenerte estrictamente al presente y dejarte llevar por las acciones del día a día. Muchos o pocos me da igual leerán esto pero no entenderán la difícil vida que es estar continuamente viviendo en la niebla, sólo tener como punto de referencia a ti misma, y ni siquiera tu misma eres un buen referente, por la sencilla razón de que tu cuerpo es como si no te perteneciera,  guiado por fuerzas externas e incontrolables y que es nuestra mente la única que mantiene la cordura, la que nos da estabilidad, la que sigue en la bruma caminando con la Esperanza de ver algo ... mientras solo se camina .
Sé que este bajón anímico se debe a que no he podido realizar lo escasamente que me permite mi situación, quedando la mente como regidora de mi existencia diaria. Pero a veces es mala consejera, y debes agarrar fuertemente las riendas pues vuelve a su innato destino la libertad de pensamiento.
Bueno la he dejado libre unos días, y he dado cuenta que a veces los sueños son solo sueños, que solo existe la realidad del día y que puede ser tan grande como las expectativas que tengamos del mañana. No hay que dejar de soñar , solo acotarlo al tiempo y al espacio y tener esos pies en la tierra en medio de la densa niebla de la incertidumbre. Pero ahí están, en la tierra, y además sé que en lo más profundo de mi corazón el sol, mi sol,  está ahí y es el motor de mi día, y el anhelo de un mañana de una esperanza no perdida. Seguimos con ese sol que calienta mi alma a pesar de los días fríos y la densa bruma de lo desconocido que esta por llegar o no... no me importa, solo hay que seguir caminando.

martes, 21 de febrero de 2017

EL MIEDO

Aunque escriba esta entrada, nada cambia en mi manera de actuar y vivir cada día. Sigo haciendo las mismas cosas, actuando de la misma manera, nada puede percibir que existe un miedo atroz en mi interior, cierta ansiedad que se instala invisiblemente en el pecho y temes que de un momento a otro pueda faltarte el aire... pero a mí no suele pasarme y no sé si eso es bueno o malo. Pensaba que había dejado atrás la máscara pero sigo llevándola, la única diferencia es que ahora es invisible.
Como iba diciendo el miedo se ha situado dentro de mí. Sí, lo sé debería racionalizar y comprender que todo son ideas imaginadas, que he creado una realidad que todavía no ha sucedido y que el futuro nadie lo conoce, pero el miedo se ha situado dentro de mí. Poco a poco va instaurándose en cualquier pensamiento, en cualquiera acción del día y cuando te das cuenta si paras de hacer cualquier cosa, ahí está acechando y transformándote.  
El pistón fue una muy triste noticia y la sensación de que por mucho que luches el final es inevitable. Tanto sufrimiento ¿para qué?. Poco a poco, de la pena que sientes ante la perdida de una persona que aunque no conocía fisicamente pero que si sentía cercana y cariñosa, se instala en ti que es ese tú mismo destino y que al igual que ella por mucho que intentes y luches, nada puede parar al avance inexorable de esta cruel enfermedad. 
No termina ahí el trabajo de la sigilosa y perversa mente, pues ya empiezas a valorar el tiempo de tu existencia, haciendo apreciaciones y valoraciones - que si una metástasis en cervicales tiene mal pronostico, el pulmón,  la resistencia que mi cuerpo tiene al trastuzumab ( el único que por ahora puede alargar mi tiempo de vida) ...- ideas tras ideas que lo único que consiguen en hundirme en el miedo y por tanto en mi capacidad de salir de este pozo.
Hace tiempo que no me encontraba tan bajona. Supongo que previamente estaba muy positiva y animada y cuando caes sientes que el dolor es mayor, evidentemente. Pero a diferencia de las anteriores entradas sé que no me puedo permitir caer en este pozo. Desahogarse es bueno, llorar, gritar, aquello que quiera que hagan los demás pero para mí el ser positiva es mi mejor medicina. Prefiero la alegría a la tristeza, la risa al llanto, crear que destruir. No puedo dejarme caer en un pozo que además una misma acaba socavando cada día mas.
Hace tiempo que sé que vivo en un precipicio continuo, pero no debo de estar mirando continuamente al vació que hay bajo mis pies, sino mirar de frente y contemplar el hermoso cielo. No sé cuanto tiempo me queda, posiblemente poco, pero a lo mejor medianamente y con suerte pues mucho. Pero si me cruzo con cualquiera podría decir le queda mucho tiempo de vida, o quizás medianamente o puede que poco, y por tanto yo y cualquiera estamos en la misma situación. El orden de los sumandos no altera el valor del producto...pues eso puras matemáticas. Sí sé algo seguro ( mas o menos estoy sujeta a la misma ecuación que el resto de mortales) que mañana estaré aquí. Me iré al hospital como hago cada 21 días y haré lo que debo de hacer, seguir tratándome para seguir estando aquí el mayor tiempo posible y lo viviré como una actividad más de las que suelo hacer, no debe suponer una diferencia; seguiré con mi actitud alegre y positiva respecto a esta vida continua del ahora y miraré al sol cada mañana siendo feliz de estar aquí  con las personas que amo. La vida es lo que es, no podemos cambiar las cartas que nos ha tocado jugar pero sí pasarlo bien en el juego, reír y disfrutar y cuando termine la partida estaré satisfecha de lo que he vivido...pero esto sirve para todos. 
Un día mas, de bajón pero con la determinación que mañana me levantaré con una nueva predisposición y ánimo. Y como en el final de Lo que el viento me llevó : "pensaré en ello mañana". Seguimos

domingo, 12 de febrero de 2017

¿QUÉ ES SER FELIZ?

Hace ya más de una semana que recibí los resultados de las distintas pruebas y aunque fueron positivos podría decir que mi actitud es casi la misma que la semana anterior a los mismos. El primer resultado fue el del cardiólogo que me resultó más satisfactorio. Tenía un miedo atroz a no poder seguir con la quimioterapia y, como a veces tenemos esa capacidad de prever los acontecimientos agolpándolos unos tras otros en milésimas de segundo, me veía ya como una Margarita Gautier cualquiera (siempre he tenido un sentido trágico de la escena, no se puede esperar perderlo ni en el último momento) pronunciando mis últimas palabras. Pero en cuanto me dijo que posiblemente el aneurisma del corazón lo tendría desde el nacimiento y que esto no influye ni en la quimioterapia ni en mi vida en general, salí de allí aliviada y con la sensación de haberme quitado un gran peso de encima.
Al día siguiente tuve los resultados del Tac. Llegué con una sensación muy positiva y voy a decir que siempre que estoy en consulta mantengo mucha tranquilidad. Entré y allí estaba mi seca doctora pero que a fuerza de verme tan a menudo desde hace un tiempo, y especialmente desde que la cosa se extendió mas de lo que ella creo que esperaba,  me recibe de una manera más cálida. Supongo que pasar de nivel implica este beneficio. Antes de que me siente ya me dice que la mancha del hígado no aparece y para mi sorpresa ocurre una de las cosas que desde que empece en el año 2012 no me había pasado: la doctora empieza a leerme las pruebas y a compararlas con las anteriores. Compruebo que el TAC anterior era peor de lo que me dijo ( en realidad no dijo nada solo manchitas aquí y allá), y que en el de ahora aunque no todo ha desaparecido, los datos no son tan abundantes como los del anterior por lo que indudablemente ello supone una mejoría. Lo mejor es que cuando me voy me felicita y me llama guapa...verdaderamente la cosa debe estar muy bien¡. Me voy a realizar mis papeles y mi cita para la quimioterapia del día siguiente y a mi casa. ¿Qué pensé? Pues un alivio, pero nada más. Todos los que me rodeaban sentían mas alegría que yo pero no podía aumentar la satisfacción mas allá de la que mesuradamente tenía, me era imposible. Para mí sólo es como el deber cumplido, lo haces, te sale bien y ya está. Seguimos adelante y hasta la próxima. Se supone que debo coger estos momentos, como un impulso, convertirlos en un hecho de esperanza, pero no me sale nada más allá del alivio. A veces expresaba mas alegría que la que tenía simplemente por satisfacer a los demás y, al fin y al cabo, mi enfermedad tampoco es cosa exclusivamente mía, la sufren los más cercanos y si les procura una alegría mejor que mejor. 
¿Qué me hace ser feliz? Pues no voy a negar que llegar a curarme sería una de ellas, pero eso no va a ocurrir y por tanto me quedo con la tranquilidad. La tranquilidad que me den los resultados de las pruebas a las que deba someterme; la tranquilidad de un tratamiento que sea una constante durante un muy largo período de tiempo; la tranquilidad de unos efectos del tratamiento mas o menos consolidados; pero especialmente la tranquilidad y la serenidad para vivir todo esto con un equilibrio emocional adecuado. Ser feliz, es entender que mi vida es convivir con esta enfermedad; saber que cada 21 días deberé estar en un sillón con esas dosis de vida que me permiten alcanzar mis deseos diarios; es comprender que la vida son los momentos que tenemos ahora y que cada uno de ellos es único y por tanto en eso está su valor; que a los momentos malos vendrán los buenos...y con todo este conocimiento saber que estoy aquí disfrutando de la vida, mi vida, con los que quiero y a la manera que ahora debo vivirla. Si, siento tranquilidad. Esto no implica no tener miedo, frustración, ansiedad, etc; convivo con lo bueno y lo malo...pero eso es la vida, la mía y la de todo el mundo. 
Me siento tranquila, con mis miedos y pensamientos funestos, pero la tranquilidad y la fuerza con los que consigo superarlos me da felicidad que para mí es entendida por serenidad de espíritu. Esta enfermedad me acompaña, pero no determina mi ser, lo que soy. Me ha ayudado a conocerme inténsamente, le debo dar las gracias en muchas cosas, pero yo soy mucho mas allá de esta enfermedad y cada día que pasa ella se asienta en mi vida a la misma vez que se aleja de mí. Ese es el camino.
Un día, muchos días más, y sigue saliendo el sol; bien sea brillando en un hermoso cielo azul o entre negras nubes, siempre sale al igual que siempre abro los ojos cada mañana a su luz. Seguimos

lunes, 23 de enero de 2017

UNO DE ESOS DIAS

Hoy te levantas y piensas que será como otro día cualquiera. Mantendrás un sereno equilibro, realizaras aquello que te entretiene y permite a tu mente estar lejos de sombríos pensamientos. Y una noticia rompe todos los cimientos creados. 
La muerte por cáncer de  Bimba Bosé sólo debería ser un rutinario ejercido de empatía como seres humanos que somos. Pero en su caso me afecta, no porque su vida sea mi vida, sino porque su enfermedad es mi enfermedad, su estadio es mi estadio y su progreso ... bueno, espero que sólo sea su progreso. Hoy he tenido miedo, sus metástasis, su evolución, todo me da miedo. Huesos, hígado y cerebro frente a huesos hígado, pulmones y ganglios ¿dónde está la diferencia?. Sé que hacer este ejercicio de comparación no es beneficio, pero es inevitable. Pero qué le voy a hacer y aunque lo intento no puedo abstraerme de ello, aunque me haya negado a ver cualquier tipo de noticias.
Me gustaría estar cubierta de aceite emocional y que todo resbalase, pero aunque trabajo que las cosas me afecten relativamente,  lo relativo me sigue afectando, es el problema de ser humano.
Hoy tengo un miedo atroz, porque quiero hacer ciertas cosas, y a veces pienso que el tiempo se me puede ir en un instante y aquello que pensaba hacer no lo voy a poder realizar. Pero todos son pensamientos y presiones de futuro y como siempre digo el futuro no existe... pero quiero vivirlo.
Se que tengo muchas posibilidades de no llegar a los 80 años, pero debería preguntar o saber quiénes tienen esas mismas posibilidades y no tienen un cáncer. Tengo posibilidades de no durar mas de diez años, pero bueno tenemos unas edades que los corazones en cualquier momento te pueden dar un susto. Pero no he pensado en durar un año o dos, no me lo puedo permitir, creo que nadie puede, y es seguro -creo- que nadie tiene visiones de los que estará haciendo dentro de un año. 
Al final la cuestión es vivir, cada día, tener una calidad de vida más o menos aceptable, y estar y ser felices con una misma y con los que están junto a mi.
Hoy el día se ha roto, pero bueno mi duelo no es por la persona protagonista de la noticia, lo siento por ella pero no la conozco, mi duelo es por el miedo que atenaza mi existencia, por la fragilidad que me da esta enfermedad, que rompe unas vidas tras otras. Miedo de cómo puede romper mi vida y cómo ha roto ya la de otras conocidas y con las que evidentemente tengo mayor empatía.
El cáncer es un asco, te llevas un montón de tiempo atada, luchando, con dolor, pinchazos tras pinchazos, medicamentos tras medicamentos, creas esperanzas, y de repente adiós a todo ... y lo peor  es la certeza de tener la conciencia de que todo te lleva un final.
Hoy es un día duro y por tanto de meditación. Mañana me levantaré, saldré a dar un paseo con mi compañera, cotillearemos de asuntos del trabajo al que ya no pertenezco. Haré algunas compras para seguir decorando mi casa y seguiré viviendo tranquila asumiendo y aceptando la enfermedad. Hoy ha muerto una persona conocida con cáncer pero cada día seguramente muchos personas desconocidas les ocurre lo mismo y muchas siguen adelante luchando y rompiendo las estadísticas cada día con tesón esperanza y la fe en una futura, sino curación,  cronicidad. 
Mañana saldrá el sol, eso es lo importante: que seguimos viendo amanecer, seguimos amando a los que queremos, seguimos estando y creciendo como personas. Seguimos luchando, y el sol sale, y es  el mayor valor: ver sentir ser y hacer.
Un dia difficile, mañana será otro día y seguiremos delante con la esperanza y sabiendo que todo el camino trabajado debe servir para aceptar venga lo que venga. 

martes, 17 de enero de 2017

NUEVAS PERSPECTIVAS

El año ha comenzado y no he realizado ninguna entrada, lo he ido dejando por una especia de letargo en el que he estado viviendo desde hace un tiempo. No lo digo como algo negativo, un letargo en mis circunstancias es un oasis de tranquilidad, como una huida del mundo, de mi mundo.
La nueva quimioterapia me ha dado esa posibilidad, la de dedicarme a mis cosas sin pensar en nada más, he seguido yendo a mis sesiones y consultas pero las he vivido como un simple trámite, se cumplen y a esperar a la próxima. Pero como he dicho era un oasis y ya estoy de regreso a la realidad de todo esto. Agarremonos que vienen curvas.
En la última consulta me han enviado al cardiologo, según mi oncóloga en la última ecocardiografía me han diagnosticado un aneurisma del septum intraventricular, que no tengo ni idea qué puede ser eso y mi propia doctora no está muy segura de lo que esto supone. Esta queridísima quimioterapia que me mantiene en un estado de equilibrio emocional y físico parece ser que tiene el terrible defecto de afectar al corazón y se debe averiguar si esta situación del mismo es debida al tratamiento o es un problema que ya tenía. Como siempre vivo con positividad, prefiero creer y creo que era una situación previa a la quimio. Por tanto no voy a marearme con pensamientos sobre esto, cuando pase por el cardiólogo entenderé qué es este "aneurisma" y lo más importante si tiene su origen en mi "salvadora"quimioterapia.
Además en esta próxima consulta, tendremos que tener los deberes muy bien hechos. Tras un TAC y los análisis de marcadores sabré si verdaderamente este tratamiento está actuando adecuadamente y las metástasis han disminuido o desaparecido y, especialmente, las del cuello se han curado o las vértebras cervicales dañadas están mas consolidadas. Tengo naturalmente un miedo a mover el cuello no vaya a ser que se me rompa,   no es que quiera girar la cabeza como la niña de El Exorcista pero sí por lo menos tener cierta tranquilidad en la almohada. 
Por tanto estos días he de trabajar mucho mi situación emocional, no dejar que los pensamientos se vayan por derroteros que sólo llevan a negros abismos y al pesimismo. Dejar pasar las cosas hasta que deban ocurrir y permanecer en equilibrio y tranquilidad.  He pasado por muchos vaivenes, algunos de difícil asimilación pero aquí estoy con un buen ánimo y con esperanza. Y por otra parte no voy a engañarme ni a mí misma ni a nadie; la sensación de la fragilidad de mi existencia no se cura ya, el tener esta enfermedad predispone a la misma y el único camino es llevarlas por sendas que permitan el disfrute del paisaje y no el desánimo por el camino trazado. Siento la finitud de mi vida y en sí no es malo, es el empuje necesario para comprender y disfrutar cada segundo que estoy en ella. 
Un día más, muchos días mas, llenos de libros, calma, disfrute y especialmente tranquilidad y eso amigos es ser feliz. Mañana saldrá el sol envuelto en un frío ambiente, desde mi sillón junto a la estufa estaré relajada leyendo y disfrutando del momento, absorbiendo cada segundo con los únicos pensamiento de lo que hago en ese instante. Seguimos caminando.

viernes, 30 de diciembre de 2016

UN AÑO QUE TERMINA

Hace tiempo que no hago una entrada en el blog. No sé por qué. Supongo que la rutina y la estabilidad se han instalado en mi vida... o eso creo. Hoy haré la última entrada de este año, aunque el sentido de pasar de un un año a otro para mí no tiene importancia al haber interiorizado "vivir el momento", moldear mi tiempo en un "día a día". Desde marzo que empecé este diario, han pasado tantas cosas, buenas y malas, positivas o negativas. No importa, me quedaré con lo bueno, aunque soy ya hija de mi pasado.
Este año he aprendido a Vivir, a saborear los momentos, disfrutar de las sucesivas instantáneas fotográficas de mi vivir diario. La vida es una película, hecha de continuas fotografías y he intentado, en la medida de lo posible, centrarme en cada una de ellas, sin tener perspectivas o ángulos, no me importaba la historia, lo que tenía que pasar pasaba. Sentarme en mi sillón, sentir el sol, contemplar la lluvia, leer, esperar en consulta tranquilamente charlando, estar en mi sillón de quimio pasando el rato... han sido mis momentos vividos. Así no hay perspectivas y proyectos de futuro, no te creas frustraciones pues no esperas nada. Sólo vives haciendo lo que tienes que hacer, sintiendo lo que tienes que sentir. El tiempo pasa y yo sigo viviendo, eso es lo importante: el objetivo es estar; no importa las formas de lograrlo.
He aprendido la palabra desprendimiento. Amar la vida implica que más allá de ella ¿qué tenemos? Nada. Tenemos capas sobre capas de cosas y hechos insustanciales, inservibles, escondiendo en su interior el mayor tesoro que podemos tener: vivir. Cuando tocamos suavemente la mortalidad, se nos abre el telón de este gran teatro que es la vida y sentimos el tiempo perdido sin haber entendido que el mayor valor que tenemos está delante de nuestros ojos. Pero no debemos llorar por lo perdido sino disfrutar del presente y apreciar y disfrutar con lo adquirido. Todo sobra. Abrimos los ojos a las verdaderas personas que nos aman y se quedan a nuestro lado, apreciamos lo que materialmente tenemos y damos cuenta de que sólo salud necesitamos. 
He aprendido la fortaleza, la persona luchadora que soy, la capacidad de capear temporales, de estar en medio de la tormenta y mantener la calma. Esto no implica que haya tenido mis momentos, que el ánimo se fuera y pensará que era mejor que todo pasara rápido y sucediera ya. Pero al día siguiente empezaba la locomotora a tirar del tren, con empuje y fuerza, mucha fuerza. Estoy agarrada firmemente a la vida y quiero disfrutar de ella en la tranquilidad en la que estoy instalada.
Este año han pasado muchas cosas en mi vida, pero me quedo con lo aprendido, con las personas que me quieren y yo quiero, con los reencuentros vividos. Me quedo con mi Sol que cada día anunciaba que seguía, con mi espíritu que luchaba contra negros pensamientos, con mi calma en los duros momentos. Pero como empecé al principio, para mí no existe el año solamente el día a día. Hoy, ahora, en este mismo instante es lo que vivo y me importa. El pasado quedó atrás y el futuro no existe, ahora mismo sigo, estoy y soy ¿hay algo más?. Día a día. Seguimos con esperanza.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

TRANQUILIDAD

Los días de este otoño lluvioso están a punto de acabar, llegará el invierno y el año completará sus días y otra vez volveremos a empezar. Pero eso sería si yo siguiera siendo como era antes...pero no, ahora mi tiempo lo mido en momentos, en instantes de aquello que realizó, poniendo mis pensamientos en las acciones que llevo a cabo: Atención Plena. Otro invierno llega pero para mi siempre es el primero, al igual que cada amanecer de un nuevo día, es eso siempre nuevo: el primer día de mi vida.
La tranquilidad, el sosiego con los que pasó mis días, sin duda tiene también que ver con la mejora física que estoy poco a poco experimentando. Quizás la rotación del cuello llegue a ser imposible (la fragilidad del mismo también me lleva a controlar los movimientos que pueda realizar), pero el resto mejora casi por momentos. Físicamente no me encuentro tan bien desde ... bueno no importa, estoy físicamente estupenda; apenas podía andar, iba con bastón, no tenía apenas movimiento y sólo había dolor y ahora... ahora me encuentro sin nada de lo anterior, libre, diferente y lo estoy disfrutando. 
Desde que me comunicaron que iba a recibir esta nueva quimioterapia, tuve una gran esperanza como bien escribí en aquella entrada. El optimismo, la esperanza, la comprensión de lo que es vivir, todo ayuda. No importa el futuro, bien sabéis que para mí no existe, y lo único verdadero que puedo tocar y sentir es el ahora...y ahora, ahora me siento bien, en paz y con una hermosa tranquilidad.
Tranquilidad es la palabra de mi vida en estos momentos, los buenos datos analíticos y cómo estoy respondiendo a esta nueva quimioterapia, me han sumido en una calma que si bien ya anidaba en mí espíritu sabía que me faltaba la aportación de una calma física. La imposibilidad de movimientos y el dolor era un hándicap, pero cada día se va difuminando para dar paso,  si bien no a una situación anterior al diagnóstico, a una mejora que me permite tener ilusiones previsibles. 
La felicidad es la tranquilidad del espíritu, y es esta frase la que cada día comprendo y experimento. Levantarme en un día lluvioso, leer, escribir, empezar a dibujar (me lo permite la mejora de mis movimientos de tronco), es de una sublime y tranquila felicidad. Veo llover tras los cristales y me siento tan calmada, no pienso en nada, ni en mi enfermedad, ni en el mañana, ni en lo que fui, solo en lo que hago en cada momento y eso amigos es para mí es un valor absoluto. Es mi momento y que unos tras otros cubren mi día a día. El equilibrio está ahora conseguido. ¿Que pasará mañana?. Ahora mismo no me importa.
Un día mas, y tan diferente a otros ¿verdad?. Sé que el Sol saldrá aunque este tras negras nubes llenas de lluvia, no importa veré llover sabiendo que la luz de mi solintensamente...aunque sea desde mi humilde sillón . Si, seguimos en la esperanza.siempre está. Seguimos caminando, el descanso del guerrero es la calma, el silencio de un alma que ahora siente lo que es vivir