TRANQUILIDAD

Los días de este otoño lluvioso están a punto de acabar, llegará el invierno y el año completará sus días y otra vez volveremos a empezar. Pero eso sería si yo siguiera siendo como era antes...pero no, ahora mi tiempo lo mido en momentos, en instantes de aquello que realizó, poniendo mis pensamientos en las acciones que llevo a cabo: Atención Plena. Otro invierno llega pero para mi siempre es el primero, al igual que cada amanecer de un nuevo día, es eso siempre nuevo: el primer día de mi vida.
La tranquilidad, el sosiego con los que pasó mis días, sin duda tiene también que ver con la mejora física que estoy poco a poco experimentando. Quizás la rotación del cuello llegue a ser imposible (la fragilidad del mismo también me lleva a controlar los movimientos que pueda realizar), pero el resto mejora casi por momentos. Físicamente no me encuentro tan bien desde ... bueno no importa, estoy físicamente estupenda; apenas podía andar, iba con bastón, no tenía apenas movimiento y sólo había dolor y ahora... ahora me encuentro sin nada de lo anterior, libre, diferente y lo estoy disfrutando. 
Desde que me comunicaron que iba a recibir esta nueva quimioterapia, tuve una gran esperanza como bien escribí en aquella entrada. El optimismo, la esperanza, la comprensión de lo que es vivir, todo ayuda. No importa el futuro, bien sabéis que para mí no existe, y lo único verdadero que puedo tocar y sentir es el ahora...y ahora, ahora me siento bien, en paz y con una hermosa tranquilidad.
Tranquilidad es la palabra de mi vida en estos momentos, los buenos datos analíticos y cómo estoy respondiendo a esta nueva quimioterapia, me han sumido en una calma que si bien ya anidaba en mí espíritu sabía que me faltaba la aportación de una calma física. La imposibilidad de movimientos y el dolor era un hándicap, pero cada día se va difuminando para dar paso,  si bien no a una situación anterior al diagnóstico, a una mejora que me permite tener ilusiones previsibles. 
La felicidad es la tranquilidad del espíritu, y es esta frase la que cada día comprendo y experimento. Levantarme en un día lluvioso, leer, escribir, empezar a dibujar (me lo permite la mejora de mis movimientos de tronco), es de una sublime y tranquila felicidad. Veo llover tras los cristales y me siento tan calmada, no pienso en nada, ni en mi enfermedad, ni en el mañana, ni en lo que fui, solo en lo que hago en cada momento y eso amigos es para mí es un valor absoluto. Es mi momento y que unos tras otros cubren mi día a día. El equilibrio está ahora conseguido. ¿Que pasará mañana?. Ahora mismo no me importa.
Un día mas, y tan diferente a otros ¿verdad?. Sé que el Sol saldrá aunque este tras negras nubes llenas de lluvia, no importa veré llover sabiendo que la luz de mi solintensamente...aunque sea desde mi humilde sillón . Si, seguimos en la esperanza.siempre está. Seguimos caminando, el descanso del guerrero es la calma, el silencio de un alma que ahora siente lo que es vivir

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