lunes, 27 de marzo de 2017

ENSOÑACIONES

Sé que llevo mucho tiempo sin escribir pero había estado soñando. Sí, imaginaba, que poco a poco aquellos células anormales que pululaban por mi cuerpo iban desapareciendo.  La ciencia mágica iba haciendo su labor. Soñaba que mis vértebras del cuello se erguían y se situaban correctamente, que mi médula no sufriría daño y miraría libremente el cielo, sabría a quién doy la mano con mi izquierda y quien me acoge en un abrazo desde mi derecha. Volvería a contemplar el cielo, las estrellas, la luna, hasta el sol en su cenit podría sentir con mis ojos cerrados. Soñaba que podría inclinarme y oler las flores, atarme los zapatos, ayudar a cualquier persona a recoger del suelo ese objeto que en un descuido se le hubiera caído, y no pasar de largo avergonzándome de no poder ayudar a quien en apariencia más lo necesita ...soñaba con una vida normal. 
Soñaba y creía que quizás no viviría mucho tiempo pero se me permitiría tener ese tiempo para liberarme de mis grilletes. Soñaba que la vida me estaba dando una nueva y larga oprotunidad, para poder realizar mis deseos, para dejar cerrado mis asuntos y amar esta vida que ya he vivido, coser los retazos lentamente, apreciando cada instante, saboreando cada momento... sí, estaba soñando y quede atrapada en las redes de mi sueño. 
De pronto me di cuenta que si digo que hay que vivir al día, también debo incluirme a mí, y con mas razón en mi caso pues tengo la vida prestada, que se alimenta cada 21 días, que todo puede cambiar en un instante, convirtiendo el sueño de la tranquilidad en la pesadilla de la incertidumbre.
Mi vida no debe tener sueños, solo tiene el ahora y en ella puedo realizar mis deseos. Soñar es hermoso, pero a veces las frustraciones son mayores que atenerte estrictamente al presente y dejarte llevar por las acciones del día a día. Muchos o pocos me da igual leerán esto pero no entenderán la difícil vida que es estar continuamente viviendo en la niebla, sólo tener como punto de referencia a ti misma, y ni siquiera tu misma eres un buen referente, por la sencilla razón de que tu cuerpo es como si no te perteneciera,  guiado por fuerzas externas e incontrolables y que es nuestra mente la única que mantiene la cordura, la que nos da estabilidad, la que sigue en la bruma caminando con la Esperanza de ver algo ... mientras solo se camina .
Sé que este bajón anímico se debe a que no he podido realizar lo escasamente que me permite mi situación, quedando la mente como regidora de mi existencia diaria. Pero a veces es mala consejera, y debes agarrar fuertemente las riendas pues vuelve a su innato destino la libertad de pensamiento.
Bueno la he dejado libre unos días, y he dado cuenta que a veces los sueños son solo sueños, que solo existe la realidad del día y que puede ser tan grande como las expectativas que tengamos del mañana. No hay que dejar de soñar , solo acotarlo al tiempo y al espacio y tener esos pies en la tierra en medio de la densa niebla de la incertidumbre. Pero ahí están, en la tierra, y además sé que en lo más profundo de mi corazón el sol, mi sol,  está ahí y es el motor de mi día, y el anhelo de un mañana de una esperanza no perdida. Seguimos con ese sol que calienta mi alma a pesar de los días fríos y la densa bruma de lo desconocido que esta por llegar o no... no me importa, solo hay que seguir caminando.

martes, 21 de febrero de 2017

EL MIEDO

Aunque escriba esta entrada, nada cambia en mi manera de actuar y vivir cada día. Sigo haciendo las mismas cosas, actuando de la misma manera, nada puede percibir que existe un miedo atroz en mi interior, cierta ansiedad que se instala invisiblemente en el pecho y temes que de un momento a otro pueda faltarte el aire... pero a mí no suele pasarme y no sé si eso es bueno o malo. Pensaba que había dejado atrás la máscara pero sigo llevándola, la única diferencia es que ahora es invisible.
Como iba diciendo el miedo se ha situado dentro de mí. Sí, lo sé debería racionalizar y comprender que todo son ideas imaginadas, que he creado una realidad que todavía no ha sucedido y que el futuro nadie lo conoce, pero el miedo se ha situado dentro de mí. Poco a poco va instaurándose en cualquier pensamiento, en cualquiera acción del día y cuando te das cuenta si paras de hacer cualquier cosa, ahí está acechando y transformándote.  
El pistón fue una muy triste noticia y la sensación de que por mucho que luches el final es inevitable. Tanto sufrimiento ¿para qué?. Poco a poco, de la pena que sientes ante la perdida de una persona que aunque no conocía fisicamente pero que si sentía cercana y cariñosa, se instala en ti que es ese tú mismo destino y que al igual que ella por mucho que intentes y luches, nada puede parar al avance inexorable de esta cruel enfermedad. 
No termina ahí el trabajo de la sigilosa y perversa mente, pues ya empiezas a valorar el tiempo de tu existencia, haciendo apreciaciones y valoraciones - que si una metástasis en cervicales tiene mal pronostico, el pulmón,  la resistencia que mi cuerpo tiene al trastuzumab ( el único que por ahora puede alargar mi tiempo de vida) ...- ideas tras ideas que lo único que consiguen en hundirme en el miedo y por tanto en mi capacidad de salir de este pozo.
Hace tiempo que no me encontraba tan bajona. Supongo que previamente estaba muy positiva y animada y cuando caes sientes que el dolor es mayor, evidentemente. Pero a diferencia de las anteriores entradas sé que no me puedo permitir caer en este pozo. Desahogarse es bueno, llorar, gritar, aquello que quiera que hagan los demás pero para mí el ser positiva es mi mejor medicina. Prefiero la alegría a la tristeza, la risa al llanto, crear que destruir. No puedo dejarme caer en un pozo que además una misma acaba socavando cada día mas.
Hace tiempo que sé que vivo en un precipicio continuo, pero no debo de estar mirando continuamente al vació que hay bajo mis pies, sino mirar de frente y contemplar el hermoso cielo. No sé cuanto tiempo me queda, posiblemente poco, pero a lo mejor medianamente y con suerte pues mucho. Pero si me cruzo con cualquiera podría decir le queda mucho tiempo de vida, o quizás medianamente o puede que poco, y por tanto yo y cualquiera estamos en la misma situación. El orden de los sumandos no altera el valor del producto...pues eso puras matemáticas. Sí sé algo seguro ( mas o menos estoy sujeta a la misma ecuación que el resto de mortales) que mañana estaré aquí. Me iré al hospital como hago cada 21 días y haré lo que debo de hacer, seguir tratándome para seguir estando aquí el mayor tiempo posible y lo viviré como una actividad más de las que suelo hacer, no debe suponer una diferencia; seguiré con mi actitud alegre y positiva respecto a esta vida continua del ahora y miraré al sol cada mañana siendo feliz de estar aquí  con las personas que amo. La vida es lo que es, no podemos cambiar las cartas que nos ha tocado jugar pero sí pasarlo bien en el juego, reír y disfrutar y cuando termine la partida estaré satisfecha de lo que he vivido...pero esto sirve para todos. 
Un día mas, de bajón pero con la determinación que mañana me levantaré con una nueva predisposición y ánimo. Y como en el final de Lo que el viento me llevó : "pensaré en ello mañana". Seguimos

domingo, 12 de febrero de 2017

¿QUÉ ES SER FELIZ?

Hace ya más de una semana que recibí los resultados de las distintas pruebas y aunque fueron positivos podría decir que mi actitud es casi la misma que la semana anterior a los mismos. El primer resultado fue el del cardiólogo que me resultó más satisfactorio. Tenía un miedo atroz a no poder seguir con la quimioterapia y, como a veces tenemos esa capacidad de prever los acontecimientos agolpándolos unos tras otros en milésimas de segundo, me veía ya como una Margarita Gautier cualquiera (siempre he tenido un sentido trágico de la escena, no se puede esperar perderlo ni en el último momento) pronunciando mis últimas palabras. Pero en cuanto me dijo que posiblemente el aneurisma del corazón lo tendría desde el nacimiento y que esto no influye ni en la quimioterapia ni en mi vida en general, salí de allí aliviada y con la sensación de haberme quitado un gran peso de encima.
Al día siguiente tuve los resultados del Tac. Llegué con una sensación muy positiva y voy a decir que siempre que estoy en consulta mantengo mucha tranquilidad. Entré y allí estaba mi seca doctora pero que a fuerza de verme tan a menudo desde hace un tiempo, y especialmente desde que la cosa se extendió mas de lo que ella creo que esperaba,  me recibe de una manera más cálida. Supongo que pasar de nivel implica este beneficio. Antes de que me siente ya me dice que la mancha del hígado no aparece y para mi sorpresa ocurre una de las cosas que desde que empece en el año 2012 no me había pasado: la doctora empieza a leerme las pruebas y a compararlas con las anteriores. Compruebo que el TAC anterior era peor de lo que me dijo ( en realidad no dijo nada solo manchitas aquí y allá), y que en el de ahora aunque no todo ha desaparecido, los datos no son tan abundantes como los del anterior por lo que indudablemente ello supone una mejoría. Lo mejor es que cuando me voy me felicita y me llama guapa...verdaderamente la cosa debe estar muy bien¡. Me voy a realizar mis papeles y mi cita para la quimioterapia del día siguiente y a mi casa. ¿Qué pensé? Pues un alivio, pero nada más. Todos los que me rodeaban sentían mas alegría que yo pero no podía aumentar la satisfacción mas allá de la que mesuradamente tenía, me era imposible. Para mí sólo es como el deber cumplido, lo haces, te sale bien y ya está. Seguimos adelante y hasta la próxima. Se supone que debo coger estos momentos, como un impulso, convertirlos en un hecho de esperanza, pero no me sale nada más allá del alivio. A veces expresaba mas alegría que la que tenía simplemente por satisfacer a los demás y, al fin y al cabo, mi enfermedad tampoco es cosa exclusivamente mía, la sufren los más cercanos y si les procura una alegría mejor que mejor. 
¿Qué me hace ser feliz? Pues no voy a negar que llegar a curarme sería una de ellas, pero eso no va a ocurrir y por tanto me quedo con la tranquilidad. La tranquilidad que me den los resultados de las pruebas a las que deba someterme; la tranquilidad de un tratamiento que sea una constante durante un muy largo período de tiempo; la tranquilidad de unos efectos del tratamiento mas o menos consolidados; pero especialmente la tranquilidad y la serenidad para vivir todo esto con un equilibrio emocional adecuado. Ser feliz, es entender que mi vida es convivir con esta enfermedad; saber que cada 21 días deberé estar en un sillón con esas dosis de vida que me permiten alcanzar mis deseos diarios; es comprender que la vida son los momentos que tenemos ahora y que cada uno de ellos es único y por tanto en eso está su valor; que a los momentos malos vendrán los buenos...y con todo este conocimiento saber que estoy aquí disfrutando de la vida, mi vida, con los que quiero y a la manera que ahora debo vivirla. Si, siento tranquilidad. Esto no implica no tener miedo, frustración, ansiedad, etc; convivo con lo bueno y lo malo...pero eso es la vida, la mía y la de todo el mundo. 
Me siento tranquila, con mis miedos y pensamientos funestos, pero la tranquilidad y la fuerza con los que consigo superarlos me da felicidad que para mí es entendida por serenidad de espíritu. Esta enfermedad me acompaña, pero no determina mi ser, lo que soy. Me ha ayudado a conocerme inténsamente, le debo dar las gracias en muchas cosas, pero yo soy mucho mas allá de esta enfermedad y cada día que pasa ella se asienta en mi vida a la misma vez que se aleja de mí. Ese es el camino.
Un día, muchos días más, y sigue saliendo el sol; bien sea brillando en un hermoso cielo azul o entre negras nubes, siempre sale al igual que siempre abro los ojos cada mañana a su luz. Seguimos

lunes, 23 de enero de 2017

UNO DE ESOS DIAS

Hoy te levantas y piensas que será como otro día cualquiera. Mantendrás un sereno equilibro, realizaras aquello que te entretiene y permite a tu mente estar lejos de sombríos pensamientos. Y una noticia rompe todos los cimientos creados. 
La muerte por cáncer de  Bimba Bosé sólo debería ser un rutinario ejercido de empatía como seres humanos que somos. Pero en su caso me afecta, no porque su vida sea mi vida, sino porque su enfermedad es mi enfermedad, su estadio es mi estadio y su progreso ... bueno, espero que sólo sea su progreso. Hoy he tenido miedo, sus metástasis, su evolución, todo me da miedo. Huesos, hígado y cerebro frente a huesos hígado, pulmones y ganglios ¿dónde está la diferencia?. Sé que hacer este ejercicio de comparación no es beneficio, pero es inevitable. Pero qué le voy a hacer y aunque lo intento no puedo abstraerme de ello, aunque me haya negado a ver cualquier tipo de noticias.
Me gustaría estar cubierta de aceite emocional y que todo resbalase, pero aunque trabajo que las cosas me afecten relativamente,  lo relativo me sigue afectando, es el problema de ser humano.
Hoy tengo un miedo atroz, porque quiero hacer ciertas cosas, y a veces pienso que el tiempo se me puede ir en un instante y aquello que pensaba hacer no lo voy a poder realizar. Pero todos son pensamientos y presiones de futuro y como siempre digo el futuro no existe... pero quiero vivirlo.
Se que tengo muchas posibilidades de no llegar a los 80 años, pero debería preguntar o saber quiénes tienen esas mismas posibilidades y no tienen un cáncer. Tengo posibilidades de no durar mas de diez años, pero bueno tenemos unas edades que los corazones en cualquier momento te pueden dar un susto. Pero no he pensado en durar un año o dos, no me lo puedo permitir, creo que nadie puede, y es seguro -creo- que nadie tiene visiones de los que estará haciendo dentro de un año. 
Al final la cuestión es vivir, cada día, tener una calidad de vida más o menos aceptable, y estar y ser felices con una misma y con los que están junto a mi.
Hoy el día se ha roto, pero bueno mi duelo no es por la persona protagonista de la noticia, lo siento por ella pero no la conozco, mi duelo es por el miedo que atenaza mi existencia, por la fragilidad que me da esta enfermedad, que rompe unas vidas tras otras. Miedo de cómo puede romper mi vida y cómo ha roto ya la de otras conocidas y con las que evidentemente tengo mayor empatía.
El cáncer es un asco, te llevas un montón de tiempo atada, luchando, con dolor, pinchazos tras pinchazos, medicamentos tras medicamentos, creas esperanzas, y de repente adiós a todo ... y lo peor  es la certeza de tener la conciencia de que todo te lleva un final.
Hoy es un día duro y por tanto de meditación. Mañana me levantaré, saldré a dar un paseo con mi compañera, cotillearemos de asuntos del trabajo al que ya no pertenezco. Haré algunas compras para seguir decorando mi casa y seguiré viviendo tranquila asumiendo y aceptando la enfermedad. Hoy ha muerto una persona conocida con cáncer pero cada día seguramente muchos personas desconocidas les ocurre lo mismo y muchas siguen adelante luchando y rompiendo las estadísticas cada día con tesón esperanza y la fe en una futura, sino curación,  cronicidad. 
Mañana saldrá el sol, eso es lo importante: que seguimos viendo amanecer, seguimos amando a los que queremos, seguimos estando y creciendo como personas. Seguimos luchando, y el sol sale, y es  el mayor valor: ver sentir ser y hacer.
Un dia difficile, mañana será otro día y seguiremos delante con la esperanza y sabiendo que todo el camino trabajado debe servir para aceptar venga lo que venga. 

martes, 17 de enero de 2017

NUEVAS PERSPECTIVAS

El año ha comenzado y no he realizado ninguna entrada, lo he ido dejando por una especia de letargo en el que he estado viviendo desde hace un tiempo. No lo digo como algo negativo, un letargo en mis circunstancias es un oasis de tranquilidad, como una huida del mundo, de mi mundo.
La nueva quimioterapia me ha dado esa posibilidad, la de dedicarme a mis cosas sin pensar en nada más, he seguido yendo a mis sesiones y consultas pero las he vivido como un simple trámite, se cumplen y a esperar a la próxima. Pero como he dicho era un oasis y ya estoy de regreso a la realidad de todo esto. Agarremonos que vienen curvas.
En la última consulta me han enviado al cardiologo, según mi oncóloga en la última ecocardiografía me han diagnosticado un aneurisma del septum intraventricular, que no tengo ni idea qué puede ser eso y mi propia doctora no está muy segura de lo que esto supone. Esta queridísima quimioterapia que me mantiene en un estado de equilibrio emocional y físico parece ser que tiene el terrible defecto de afectar al corazón y se debe averiguar si esta situación del mismo es debida al tratamiento o es un problema que ya tenía. Como siempre vivo con positividad, prefiero creer y creo que era una situación previa a la quimio. Por tanto no voy a marearme con pensamientos sobre esto, cuando pase por el cardiólogo entenderé qué es este "aneurisma" y lo más importante si tiene su origen en mi "salvadora"quimioterapia.
Además en esta próxima consulta, tendremos que tener los deberes muy bien hechos. Tras un TAC y los análisis de marcadores sabré si verdaderamente este tratamiento está actuando adecuadamente y las metástasis han disminuido o desaparecido y, especialmente, las del cuello se han curado o las vértebras cervicales dañadas están mas consolidadas. Tengo naturalmente un miedo a mover el cuello no vaya a ser que se me rompa,   no es que quiera girar la cabeza como la niña de El Exorcista pero sí por lo menos tener cierta tranquilidad en la almohada. 
Por tanto estos días he de trabajar mucho mi situación emocional, no dejar que los pensamientos se vayan por derroteros que sólo llevan a negros abismos y al pesimismo. Dejar pasar las cosas hasta que deban ocurrir y permanecer en equilibrio y tranquilidad.  He pasado por muchos vaivenes, algunos de difícil asimilación pero aquí estoy con un buen ánimo y con esperanza. Y por otra parte no voy a engañarme ni a mí misma ni a nadie; la sensación de la fragilidad de mi existencia no se cura ya, el tener esta enfermedad predispone a la misma y el único camino es llevarlas por sendas que permitan el disfrute del paisaje y no el desánimo por el camino trazado. Siento la finitud de mi vida y en sí no es malo, es el empuje necesario para comprender y disfrutar cada segundo que estoy en ella. 
Un día más, muchos días mas, llenos de libros, calma, disfrute y especialmente tranquilidad y eso amigos es ser feliz. Mañana saldrá el sol envuelto en un frío ambiente, desde mi sillón junto a la estufa estaré relajada leyendo y disfrutando del momento, absorbiendo cada segundo con los únicos pensamiento de lo que hago en ese instante. Seguimos caminando.