EL MIEDO

Aunque escriba esta entrada, nada cambia en mi manera de actuar y vivir cada día. Sigo haciendo las mismas cosas, actuando de la misma manera, nada puede percibir que existe un miedo atroz en mi interior, cierta ansiedad que se instala invisiblemente en el pecho y temes que de un momento a otro pueda faltarte el aire... pero a mí no suele pasarme y no sé si eso es bueno o malo. Pensaba que había dejado atrás la máscara pero sigo llevándola, la única diferencia es que ahora es invisible.
Como iba diciendo el miedo se ha situado dentro de mí. Sí, lo sé debería racionalizar y comprender que todo son ideas imaginadas, que he creado una realidad que todavía no ha sucedido y que el futuro nadie lo conoce, pero el miedo se ha situado dentro de mí. Poco a poco va instaurándose en cualquier pensamiento, en cualquiera acción del día y cuando te das cuenta si paras de hacer cualquier cosa, ahí está acechando y transformándote.  
El pistón fue una muy triste noticia y la sensación de que por mucho que luches el final es inevitable. Tanto sufrimiento ¿para qué?. Poco a poco, de la pena que sientes ante la perdida de una persona que aunque no conocía fisicamente pero que si sentía cercana y cariñosa, se instala en ti que es ese tú mismo destino y que al igual que ella por mucho que intentes y luches, nada puede parar al avance inexorable de esta cruel enfermedad. 
No termina ahí el trabajo de la sigilosa y perversa mente, pues ya empiezas a valorar el tiempo de tu existencia, haciendo apreciaciones y valoraciones - que si una metástasis en cervicales tiene mal pronostico, el pulmón,  la resistencia que mi cuerpo tiene al trastuzumab ( el único que por ahora puede alargar mi tiempo de vida) ...- ideas tras ideas que lo único que consiguen en hundirme en el miedo y por tanto en mi capacidad de salir de este pozo.
Hace tiempo que no me encontraba tan bajona. Supongo que previamente estaba muy positiva y animada y cuando caes sientes que el dolor es mayor, evidentemente. Pero a diferencia de las anteriores entradas sé que no me puedo permitir caer en este pozo. Desahogarse es bueno, llorar, gritar, aquello que quiera que hagan los demás pero para mí el ser positiva es mi mejor medicina. Prefiero la alegría a la tristeza, la risa al llanto, crear que destruir. No puedo dejarme caer en un pozo que además una misma acaba socavando cada día mas.
Hace tiempo que sé que vivo en un precipicio continuo, pero no debo de estar mirando continuamente al vació que hay bajo mis pies, sino mirar de frente y contemplar el hermoso cielo. No sé cuanto tiempo me queda, posiblemente poco, pero a lo mejor medianamente y con suerte pues mucho. Pero si me cruzo con cualquiera podría decir le queda mucho tiempo de vida, o quizás medianamente o puede que poco, y por tanto yo y cualquiera estamos en la misma situación. El orden de los sumandos no altera el valor del producto...pues eso puras matemáticas. Sí sé algo seguro ( mas o menos estoy sujeta a la misma ecuación que el resto de mortales) que mañana estaré aquí. Me iré al hospital como hago cada 21 días y haré lo que debo de hacer, seguir tratándome para seguir estando aquí el mayor tiempo posible y lo viviré como una actividad más de las que suelo hacer, no debe suponer una diferencia; seguiré con mi actitud alegre y positiva respecto a esta vida continua del ahora y miraré al sol cada mañana siendo feliz de estar aquí  con las personas que amo. La vida es lo que es, no podemos cambiar las cartas que nos ha tocado jugar pero sí pasarlo bien en el juego, reír y disfrutar y cuando termine la partida estaré satisfecha de lo que he vivido...pero esto sirve para todos. 
Un día mas, de bajón pero con la determinación que mañana me levantaré con una nueva predisposición y ánimo. Y como en el final de Lo que el viento me llevó : "pensaré en ello mañana". Seguimos

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