PUDOR

"La enfermedad es un estado ancestral que desconoce el pudor" Sándor Márai

¿Qué es el pudor para un enfermo? ¿Cuándo se pierde el pudor?. La enfermedad es inversamente proporcional a la existencia de pudor y descubres poco a poco que en este caminar con una enfermedad, que sorpresivamente te muestra su cara, el pudor va progresivamente desapareciendo . 
La enfermedad no deja hueco a las cuestiones sobre la dignidad de tu cuerpo, pierdes de manera brusca ese atisbo de cierta "vergüenza" pudorosa, y aquellas secreciones biológicamente naturales pero guardadas secreta y celosamente como algo que sólo pertenecen a uno mismo se convierten en algo que es expuesto, de lo que hablas, cuentas y preguntas con naturalidad... la enfermedad descubre tus mas íntimos "secretos biológicos" y los hace públicos. 
Cuántas veces muestras el pecho o cualquier parte de su "sacralizado" cuerpo y dejas que lo toquen médicos extraños, internos, estudiantes en practicas, enfermeros y enfermeras, técnicos de rayos, unos tras otros, da igual quiénes, apenas te das ya cuenta pues ni siquiera te interesa, piensas en lo esencial: en los miedos y en las dudas. Te haces cualquier prueba y no te cuestionas a ti misma de si se vera aquello o lo de mas allá , solo quieres terminar e irte y tu único pensamiento está en los resultados. Pero todo va in crescendo, ya que las quimioterapias dan pie a múltiples efectos de aquellos que llamamos desagradables y son simplemente parte de los que somos, la acción biológica se pone en marcha y en empieza a darle vuelta qué señal te está enviando tu cuerpo ... no hay vergüenza sólo miedo y confusión. 
No, no tenemos pudor, solo tenemos miedo o incertidumbre. La enfermedad nos hace perder mucho o podemos decir todo de esa cierta consciencia de intimidad, ella sólo se preocupa de sí misma, y aquello que denominamos la "dignidad del cuerpo" queda supeditada a la supervivencia del mismo; lo que ocurra en él es sólo relevante e importante mientras te permita seguir viviendo. 
La enfermedad, cualquier enfermedad grave produce esa desconexión entre lo material, el cuerpo, y lo espiritual, la mente o el alma. 
Creo que nunca debemos dejar de perder esa "dignidad" de lo íntimo, nuestro "ser" biológico que nos  impedirá caer en el abismo de convertirnos en un ser enfermo en lugar de un cuerpo con una enfermedad. No la enfermedad no tiene pudor, pero ella es solo una parte de mi cuerpo y mucho menos de mi mente.  Seguimos ... 


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