sábado, 2 de abril de 2016

DOLOR

Estoy contenta, hoy me he levantado sin apenas dolor. Te despiertas y empiezas a percibir tu cuerpo, lo estudias, y esperas cualquier reacción dolorosa al movimiento. Cuando te levantas y sientes una cierta molestia al caminar que poco a poco va desapareciendo, piensas, esto es un momento de felicidad!.
El dolor es una constante en mi vida desde que se me diagnosticó Cancer de mama. Esta enfermedad te cambia como persona, pero también cambia mi cuerpo. La energía disminuye y como sigues teniendo medicación al menos durante 5 años, ves que ya no eres como antes. Después poco a poco empiezas a mejora, muy lentamente. Yo no tuve la suerte de una recuperación más completa porque el Cancer se extendió a otras zonas de mi cuerpo y la medicación se hizo más fuerte y por tanto añade más efectos.
Soporto el tratamiento, los pinchazos, las múltiples pruebas algunas altamente dolorosas que tuve que pasar, pero el dolor constante de mi cuerpo no lo soporto. Me cambia el humor, me desanimo, podría soportar esta terrible enfermedad con entereza pero no soporto el dolor. Y lo malo es que es tan continuo, cuando no te duele las articulaciones, te duelen los huesos, sino aparece cistitis, dolor de cabeza, ciatica, dolor de barriga... siempre duele algo. Como siempre digo cuando termino de uno empiezo con otro. Me gustaría recordar un día sin que me quejara ni una sola vez, pero no lo recuerdo. Y eso que solo me quejo cuando el dolor es fuerte porque con tanto tiempo aprendes a "controlarlo". Por eso cuando hablo de dolor hablo de un dolor fuerte que extenúa tu cuerpo.
No tengo miedo a morir, eso ya lo he aceptado como parte de mi enfermedad ( eso no quiere decir que ocurra pronto, ya me ocuparé de ello debo pagar mi hipoteca y de aquí no me mueve nadie), pero tengo un terrible miedo al dolor. Y bien sabemos cuál es el final de ésta enfermedad.
He logrado quitarme muchos calmantes, si tomaba al principio, tranquilizantes, tramadol (un derivado de la morfina), paracetamol, ibuprofeno, cremas... ahora no tomo nada, solo la quimioterapia.  Cuando me duele algo situó el dolor en su contexto y lo comparo con otros momentos, disminuyo la influencia que el dolor tiene en mi vida. Es difícil pero se aprende, cuando algo te duele no lo puedes evitar pero si hacer que el dolor no pueda conmigo, fortaleza mental en eso consiste.
Hoy estoy feliz, esperaba que aparecieran mas efectos tras mi última quimio, pero me veo bien. Ya me veo volviendo al trabajo, pero bueno no corramos, esperaremos a mañana, porque esta vida solo se mide día a día.
Un día más, he tomado el sol, he calentado mis huesos, y soy feliz porque la esperanza es lo último que se pierde, y mañana saldrá el sol y seguiré esperanzada en seguir contemplado el hermoso cielo azul donde reina la fulgurante estrella que da vida a todos los seres del planeta.