REFLEXIÓN

Tras la tormenta viene la calma y tras el silencio viene la reflexión, en mi caso. He vivido, o quizás sigo viviendo, una época de tormenta, de miedos, de intranquilidades; pero a su vez, realizó una búsqueda de la serenidad, de la aceptación, de la esencia... busco mi paz interior.
A veces esta montaña de sentimientos antagónicos, del choque traumático de la realidad y el deseo, necesitan de un momento de calma, de silencio. Se apaga el sonido, y escuchas la  voz de tu corazón, aunque tengas miedo. La voz de tu interior es desgarradora, llena de miedo e incertidumbres; es el sonido de un reloj biológico que sigue girando sus manecillas... es simplemente la angustia a lo desconocido. Pero esto no es todo, no es la única voz de mi alma.  Escucho en mi silencio la fuerza de la esperanza de que todo es posible porque nada está hecho y definido; escucho la alegría al contemplar mi interior alejandose de la tristeza profunda; escucho mi crecimiento basado en el desapego de lo material porque ha comprendido lo qué verdaderamente importa en la vida... y es la vida misma. La Vida como acto biológico y como acto espiritual (espiritual, no como concepto religioso, sino como concepto filosófico de lo que soy).
La dualidad cuerpo y mente es sin duda mi batalla, mi partido a ganar. La aceptación es parte del proceso. No entendida como resignación cristiana, pues esta conlleva cierta pasividad. Aceptación entendida como disfrutar del momento en el que vives,  sea el que sea. La vida es inconstante pues vivamos esa incertidumbre al igual que sabemos que envejecemos, que hay momentos tristes y alegres... aceptar la incertidumbre es calmar el espíritu . Al final no esperas, sino que vives el instante, que tantas veces me digo a mí misma.
Hace tiempo que he llegado a aceptar, en cierta manera, que me ha tocado esta enfermedad. Ahora estoy llegando a aceptar, en cierta manera, la incertidumbre a la que me tiene sometida. Pero mi espíritu es libre, sigue formándose, no sólo psicológicamente, sino que amplio mi saber intelectual, cultural, creativo. Tengo tiempo y no puedo parar mi mente. Mi cuerpo me es incierto pero porqué debe mi mente verse sometida al mismo. Al contrario, empiezo a darme cuenta que estoy perdiendo mi estricto racionalismo lógico y fomento mi espíritu. Ese es mi camino. No importa que hay al final del mismo, la grandeza está en este proceso , en el diálogo de crecimiento.
Un día más, creciendo, aprendiendo, buscando la esencia. Mañana saldrá el sol, y allí estaré, sólo buscando su luz y calor.

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