CALMA

Día tranquilo, relajado, fresco... he disfrutado de la mañana. Ha venido una amiga, hemos comido, me he echado una siesta y he seguido leyendo mis libros. La calma ha inundado mi alma, nada me ha importunado, ni siquiera esa imposibilidad de hacer determinados movimientos, la falta de coordinación, la poca agilidad de mis manos. Ha pasado todo tranquilamente, nada me ha alterado. Me he sentido mejor físicamente. Estoy contenta. Y la voz interna está en silencio. No hay nada más. Eso es lo que llena todo, no ocurre nada, para mí sucede todo. La incongruencia de esta montaña rusa. El coche está parado ni sube ni baja, solo hay calma, y espero que no sea como el dicho de que la calma precede a la tormenta.
Por eso, hoy ha sido un día más, lleno de nada, maravilloso y rico en mi yo , porque todo lo consigo tranquilizando y meditando, aceptando y transformándome. Mañana saldrá de nuevo el sol, y mi alma seguirá esperando su calma.

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