CRECIENDO

La medicación ha hecho sus efectos, y hoy ha disminuido considerablemente el dolor. Eso me ha alegrado porque el alivio por la medicación implica que es consecuencia de las lesiones que ya tengo, por un mal movimiento, un sobresfuerzo , o lo que sea pero aleja la sombra de una recaída en esa zona.  Alejamos las creencias irracionales y creamos pensamientos positivos que a su vez dan paso a emociones fuertes y alejadas de negatividad y pesimismo.
Esta mañana aun con esfuerzo, y mareada ( no sé si por el dolor en la zona cervical o por el cóctel de medicamentos) me di un paseíllo antes de que apretara el sol. Gracias a mi buena compañera que se acercó a acompañarme en su tiempo de desayuno, aproveché para romper la tendencia de esta enfermedad a mirarse a sí misma constantemente. Hay que luchar contra eso. Mirar hacia afuera.
El verano es una época peligrosa, el día es caluroso, sales menos, estás más tiempo en casa y por tanto el esfuerzo mental debe ser mayor. Naturalmente el primer paso es entrenerse, encontrar uno o varios hobbys. La mente debe estar trabajando y cuando pare solo debe ser para hacer una reflexión del día, viendo lo bueno que nos ha pasado. Incluso cuando el día hay sido duro debemos pensar que nada ocurre eternamente, que ningún día es igual que otro. Siempre hay un mañana y seguro que es diferente al de hoy.
El esfuerzo cotidiano de crear pensamientos positivos cada vez da sus frutos más rápidamente. El tema de los marcadores está ahí, no se olvida, pero no está marcando mi día. Su presencia es más escasa, y eso es algo que me alegra. Me deja vivir, soñar, hacer planes, aunque siempre permanece en un segundo plano, pero eso es natural. Lo importante es que ese segundo plano no  maneje mi existencia.
Cada día soy más consciente, que a falta de poder mejorar físicamente mi cuerpo, he mejorado mi mente. Eso conlleva un crecimiento como persona. Se dice que a una determinada edad es difícil cambiar. Pues no, se puede cambiar a cualquier edad y en cualquier momento. Solo hay que querer y trabajar. He dejado muchas cosas atrás, y mi salud no es la única. He dejado muchos sentimientos negativos, envidias, celos, vivo más tranquila, ... quizás porque el valor que le das a las cosas es el justo y necesario. Hasta lo material se vuelve en un muy segundo plano. Es curioso cómo una enfermedad que muta las células modifica también tu forma de pensar.
Un día más, menos dolor y seguimos adelante. Mañana saldrá el sol, y su calor ( pero en su justa medida) llenarán de nuevo mi corazón, que sigue palpitando y viviendo. Dejaremos las preocupaciones, nos dejaremos fluir, seguiremos creciendo. "Mañana puede ser un gran día plantéatelo así...."

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