viernes, 13 de mayo de 2016

DUALIDAD

A veces tengo la sensación de lo que escribo, viene dado por un desequilibrio emocional o una bipolaridad debido a esos cambios constantes en mi ánimo. Naturalmente no es así. Hoy hablando con una amiga que también está pasando este camino de superación y de encuentro con una misma, descubro que le pasa lo mismo. Un día estás bien, o quizás en un determinado momento del día y de repente por cualquier circunstancia te vienes abajo. Lo importante es lo que hacemos después. ¿Qué hacemos con ese momento de bajón? Ese es nuestro camino, y nos reímos de que es un camino sin fin, caer y levantarse, caer y levantarse, pero lo importante es ir creciendo en el Yo . En nuestras circunstancias separar cuerpo del alma. Ambos están ligados íntimamente. Para algunos lo físico desaparecerá y el alma será eterna, para otros, lo físico se transformará y dejaremos de existir y solo permaneceremos en el recuerdo. Pero lo que importa en vida es esa dualidad, como conviven una y otra. Y en nuestro caso como el yo debe convivir y encaminar un cuerpo que sufre.
Ese es el camino, saber que somos cuerpo, que es un cuerpo doliente, pero por encima de todo saber que es nuestro yo el que administra la dualidad, que es capaz de superar y restablecer constantemente el equilibrio entre los dos. El yo, el alma, el espíritu, da igual el nombre que le demos es lo que construyó y hago crecer, porque me permite contextualizar mi sufrimiento, eso sí una y otra vez; porque quien no sabe lo que es esto no entiende este subir y bajar, este caer y levantar esta lucha extenuante, que te da la sensación que es un" día de la marmota" indefinido.
Mi fortaleza es mi espíritu, y por el lucho cada día para que siga adelante, para que no se deje vencer por los infortunios continuos. Mi fortaleza es mi espíritu y estoy orgullosa de este conocimiento. Sólo debo seguir trabajando segundo a segundo. El destino no me incumbe, el futuro no me pertenece. Mi alma es mía.
Un día más, el sol sale siempre entre las negras nubes, y si no lo ven mis ojos, mi alma lo contempla. Mañana volverá a salir, y seguiré buscándolo en el cielo, llenándome de calor, expandiendo mi espíritu para que cada día sea más grande y poderoso. Mi alma y mi alma amiga seguiremos caminando.