lunes, 23 de mayo de 2016

PUESTA EN PRÁCTICA

Hoy ha sido un día normal, sencillo, feliz y fructífero pues he estado preparando las cosas para el viaje del viernes. Mi día ha transcurrido plácidamente, mientras me dedicaba a sacar ropa de verano, lavar la de invierno, tender, guardar...lo típico de estas fechas. Y lo he realizado tranquilamente, sin dolores, sin cansancios, sin pérdida de energía, mi mente dedicada exclusivamente a lo que estaba haciendo y cuando algún pensamiento se desviaba, paraba, respiraba y me decía a mí misma, vuelve al momento. Y rápidamente he vuelto a mi rutina. Es un paso, un logro de cómo vamos amoldando el pensamiento al tiempo, vivimos el instante me repito una y otra vez; y como toda repetición al final se está convirtiendo en un hábito que es una liberación.
Estoy muy feliz, hoy hablando con un amigo de la Universidad me he dado cuenta que este periodo de desierto, ha transformado sustancialmente lo que era. Le comentaba que he ansiado siempre la felicidad y que es ahora cuando estoy viviéndola,  entiendo que la vida, me ha dado la capacidad de transformar la comprensión de mis circunstancias .
Al final del día me he cansado, he tenido dolor, y he notado como la energía iba apagándose como una vela, pero he sido feliz, porque no me he revuelto contra lo que estaba sucediendo sino que he parado y me he dicho - ahora no puedo, lo dejaremos para otro momento que este mejor- . Para una persona que no esté enferma esto puede parecer una tontería, pero cuando se convierte en una constante adaptar tu mente es muy pero que muy difícil. La frustración, la ansiedad, la angustia, la depresión es un camino fácil, solo debes dejarte llevar, debes llorar tu pena y acurrucarte en tu cama sintiendo pena de ti misma. No, yo quiero vivir, quizás no de la misma manera que lo hacía antes, sino con los elementos y las circunstancias actuales... y ahora es mucho más completa.
Un día más, un día normal, lleno de pensamientos positivos, viviendo cada momento, y quizás proyectando posibilidades de futuro sin aferrarme a ellas.  Mañana saldrá el sol, y estaré esperando su  luz, al igual que dentro de mí está brillando una nueva luz. El desierto ha dado paso a un nuevo entendimiento y soy feliz .