MARTES SANTO

Hoy es un día muy especial. El martes santo sale la Hermandad de El Cerro para hacer su estación de penitencia a la Catedral. Yo no soy religiosa pero esta salida especialmente la Virgen de los Dolores me retrotrae a muchas vivencias pasadas. Me trae mi niñez y como disfrutábamos cuando llegaba la vela en septiembre engalanando las calles. Me trae recuerdos alegres pero también tristes porque desde aquellos tiempos hay muchas personas con las que disfrute de todo aquello que ya no están conmigo. Por eso cuando vuelvo a ver a la Virgen de los Dolores se me encoge el alma, como si aquellos que se fueron encogieran mi corazón con las mecidas de su paso.
No voy a negar que  allí contemplando mi barrio en todo su esplendor he tenido el funesto pensamiento, aunque fuera en un fugaz segundo, de cuánto tiempo tendría la oportunidad de seguir disfrutando de esos entrañables momentos que se repiten cada año.
Pero creo que en vista de todo lo que ha sucedido hoy, desde aquellos que ya no pueden ver su Virgen ni su barrio en un día como hoy, o de aquellos que han tenido una muerte cruel mientras hacían las cosas cotidianas de la vida por un acto terrorista sin sentido, la posibilidad de contar el tiempo de mi existencia o quizás visualizar un futurible final es un sinsentido. La muerte no tiene día ni hora. Cada día soy más consciente de que la vida es solo un segundo. Sigo viviendo. Ha sido un día más, un día especial.

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