domingo, 27 de marzo de 2016

Hoy he aprendido un nuevo término "la resiliencia" a través de un artículo en el diario EL País. Parece ser que es un término muy en boga dentro del mundo de la autoayuda. Pero cuando lees más sobre ella  descubres lo mucho que contiene esta palabra y lo mucho que me está definiendo en estos momentos de mi vida
El padre de "resiliencia  " es el psiquiatra francés Boris Cyrulnik, que la define como " el arte de navegar en los torrente". Que hermosa expresión sobre mi quehacer diario. Con el tiempo llega a redefinirla como la de "retomar un nuevo desarrollo tras un trauma psíquico o físico ". Navegar y retomar  la vida. Es lo que me digo y hago a diario. Navego sobre mares de pensamientos negativos, sobre el dolor constante, el sufrimiento, la apatía, la cobardía... pero constantemente retomo mi existencia como una dura lección , como un valor, como experiencia. No he de negar cierta vanidad y orgullo en la felicitación de aquellos que ven en mi un ejemplo en esta lucha. Pero tampoco puedo dejar de decir que he tenido y sigo teniendo a mi lado a personas que aún sufriendo y pasándolo mal me ayudan con su aliento, su fuerza y su estímulo a seguir adelante cada día. La definiría como la solidaridad del dolor, pero cuya finalidad es la esperanza, la motivación , la de impulsar constantemente la fuerza interior que nos ayude a seguir arraigados a esta maldita vida, pero al fin y al cabo vida es.
Hoy también me siento feliz, me he reencontrado con alguien de mi pasado. Es curioso como las personas pasan por nuestras vidas y aunque el tiempo haga mella en nuestra memoria, cada persona deja una marca que a veces es indeleble al transcurrir de los años. La distancia, el tiempo, el rumbo de la vida llega a separarnos de estas personas, pero sabemos que en determinado momento fueron fundamentales y dejaron su huella.
La situación personal en la que me encuentro también conlleva el rescate del pasado. Aunque una viva el día a día, empieza a hacer recuento de lo vivido. Me cuesta trabajo, a veces no quieres recordar porque inevitablemente te comparas con lo que eras, o vienen a tu mente hechos que han estado bien escondidos en lo más profundo del subconsciente, pero también reconforta porque lo vivido es lo que soy. Y faltando a la modestia cada día me veo mejor, más fuerte, más segura de mí, aceptando mi presente y mi pasado (no hay biografía sin heridas). Hoy ha sido un día feliz, y me encanta la frase del maestro de la resiliencia que dice " la artesanía de la felicidad se tricota día a día " . En fin seguiré tejiendo día a día.
 Un día más esperando el amanecer de mañana