miércoles, 30 de marzo de 2016

EL DÍA DE ANTES


Llevo en mi cuerpo muchas sesiones de quimioterapia, mañana sumaré otra pero sigo sintiéndome igual el día de antes. 
Hoy estoy cansada, he realizado más actividad de la que diariamente hago, he salido a dar un paseo, he almorzado con una amiga , he charlado de todo... en fin un día completo. Tenía la esperanza que llenar el día, hiciera olvidarme que mañana volvía de nuevo al hospital y otra vez empezaba el proceso. 
Llevo dos dias encontrándome bien, con menos dolor, empiezas casi a olvidarte de que estas enferma ...pero zas! mañana otra vez a empezar con la espiral de cansancio, dolor, dificultad de movimiento. Se inicia de nuevo el ciclo.  Si mañana no fuera a mi sesión de quimio, poco a poco, dejaría de tener dolor, estaría más fuerte,  cada vez tendría más facilidad de movimiento, dejaría de ir al hospital y ver tanto dolor y enfermedad que repercute constantemente en tu ánimo, ocurrirían  tantas cosas positivas si mañana no fuera a mi sesión de quimio. Pero si mañana no fuera a mi sesión de quimio, no habría un mañana.
Esta es la realidad del ciclo de quimioterapia, apenas te has recuperado de sus efectos cuando empiezas de nuevo. Es comprensible que a veces cuando los efectos son infernales -yo los he vivido- una se plantee si vale la pena seguir adelante. Sé que otros han pasado por lo mismo y le han dicho al oncólogo ¡Hasta aquí he llegado, se acabo¡. Es muy tentadora esa opción, pero existe el instinto de supervivencia y se sigue adelante y se dice a una misma ya queda menos!. 
En mi caso ya no cabe el queda menos!, sino otra más y así hasta que el cuerpo aguante. No tengo ganas de ir mañana a la quimio, no tengo ganas, no quiero que me pinchen  (llevo un catéter intraepidermico en el pecho ya que mis venas están quemadas), no tengo ganas; no quiero oír el constante pitido de las máquinas de perfusion, no tengo ganas; quiero quedarme en mi casa y olvidarme de que mañana empiezo de nuevo. ¡No tengo ganas de ir a la quimio mañana!
Bueno ya me he quejado, tengo derecho. Mañana iré a mi quimio, saludare a el personal, hablaré con la gente si se da la situación, terminaré el libro de Marianela para el club del libro, pintare algo , y cuando termine volveré a mi casa sabiendo que he cumplido con el principio básico del ser humano la supervivencia, porque la quimioterapia es eso, lo que nos ata a la vida , lo que me da vida física  aunque esté la paradoja que te deja físicamente rota. No importa tengo una vida , que es algo más que  el envoltorio físico. Al día siguiente tendré dolor, estaré cansada e incluso baja de ánimo, pero me pondré a leer , pintare y seguiré charlando. Si la quimioterapia es un asco pero sin ella no estaría aquí así que digo ¡Viva la quimioterapia!
Hoy estoy muy cansada, pero ha sido un día más , y mañana el sol saldrá más deslumbrante,  más hermoso, y recibiré mis dosis periódica de vida.