miércoles, 27 de julio de 2016

SEGUIR SUBIENDO Y BAJANDO

No puedo evitarlo, me niego a que esta sea mi vida. Puede haber mucha aceptación, control del dolor, tranquilidad de mi espíritu, cambio en la concepción del modo en el qué concibo el tiempo y el transcurrir del día, pero estoy hasta los ovarios de mi dolor de espalda. Hago ejercicios todos los días, hoy hasta he bailado, dentro de unos días estaré mejor, confiaré en una posible recuperación y en ese momento....¡zas!, el jueves que viene quimioterapia, y otra vez los dolores. Estoy en una espiral infinita que gira, gira y vuelve a girar. Estoy allí intentando agarrarme a algo, para poder salir de allí. No hay nada, si salgo de la espiral todo termina, finaliza el dolor, mi vida vuelve y termina. Todo en un mismo acto. Baja el telón.
¿Qué hago? . Otra vez Sísifo es el referente de mi vida. En vez de cargar piedras, cargo dolor que se alivia al llegar a la montaña , pero inmediatamente debo volver a cargar. Y así ¿hasta cuándo? ... Pues hasta que el cuerpo se canse, o hasta que para mí ya no valga la pena seguir luchando.
Supongo que todo este pesimismo nace de haber hecho más ejercicio, estoy cansada del dolor y de muchas otras cosas. Pero aquí estamos, trasladando las piedras a la cima, he parado para reflexionar un poco ya que para eso creé este blog. Aquí se esconden los buenos y los malos pensamientos de esta jodida existencia que me ha tocado por azar de la biología. Lo suelto todo aquí, respiro muy fuerte, miro y sólo estoy yo, en mí montaña, con mí carga de dolor y esas otras cosas. En la niebla que rodea esta montaña tan centrada en el Ego, percibo ciertos rostros que me miran,  me quieren, animan y dan felicidad a esta desconcertada vida. En ellos veo el deseo de ver el futuro de los seres que amamos, de impedir el dolor de los que dejaríamos atrás. Respiró fuerte, agarro esa mochila que parece que cada vez es más grande - aunque sé que por ahora es igual- y seguimos subiendo la montaña. Quizás Sisifo era un amargado y nunca entendió que subir la montaña ya era un premió en sí mismo, pues es la capacidad de lucha lo que hace grande el momento y la acción. Seguiremos subiendo montañas, capeando tormentas en barcos, pasando desiertos , batallando en mil guerras cotidianas... y allí seguiré, subiendo y bajando, no importa cuánto, no importa cómo, ... Solo importa el dónde : ¡ donde estén los que quiero¡
"Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable"