POST QUIMIOTERAPIA

Hoy estoy cansada. La pregunta sería ¿Cuándo no?. Hoy tengo la respuesta: NUNCA.  Es así como me siento hoy, que esto es un infinito, que mi vida será así hasta que todo termine ¿Hasta cuándo?. El dolor en verdad no existe, es una impresión de nuestras neuronas respecto a un fallo en cualquier parte de nuestro cuerpo que genera una respuesta neuronal inmediata. Es algo muy racional, y es verdad que se puede llegar a controlar el dolor, he llegado a conseguirlo en determinado nivel... pero cuando estás cansada el cerebro es incapaz de serenar mi espíritu, para poder así calmar en cierta medida el dolor. Quizás esa sea la respuesta a  la montaña rusa de emociones y dolores con la que vivimos. 
Como otras veces he dicho, a veces una piensa  sí esta lucha vale la pena. Es algo que todos y todas los que tenemos esta enfermedad pasamos, en algún momento del tratamiento ( incluso los que tiene altos índices de curación, que no es mi caso). Es la cuestion que surge generalmente tras la quimio,  si pasar esto tiene algún sentido ¿para qué si el final es el mismo?. Que no se tergiversen mis palabras, pues, sin intención, se ha planteado que no quiero curarme, sin entender que mi enfermedad en mi estadío no tiene curación (por ahora) y que aceptar mi enfermedad no es sinónimo de abandono. Lo que abunda es el hartazgo de vivir en un cuerpo que sufre constantemente. Sé que es efecto de la quimio, pero si esta es indefinida, como ser humano me pregunto la capacidad de resistencia de ese espíritu. Son preguntas normales, evidentes y que por un casual, aparecen tras las dosis periódica de quimioterapia. De otra manera estaría comentando o haciendo una entrada sobre otras cuestiones. El cerebro es sabio, pero también es ciertamente jodido, te hace olvidarte en cada período lo que pasas y sufres porque dentro de tres días mi vida volverá a ser feliz y maravillosa, y gozaré de todo lo que logra mi mente y mi espíritu por el duro trabajo que hago diariamente. Hoy no lo he hecho, quizás esa sea la razón de mi bajón anímico, pero  al que también tengo derecho.
Un día más, tipico de los efectos de la quimioterapia. Mañana saldrá el sol, y puede que sí, o puede que no, me sentiré distinta, más fuerte y con ganas de luchar . Todo es posible, por eso la cuestión es vivir el presente. Visto lo que ocurre en el mundo, sólo lo que tenemos en este momento nos pertenece. Lo demás está en manos del destino, del azar, de un loco...disfrutad el momento y sed felices ahora. El mañana lo esperamos pero todavía no es nuestro. 

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