UN DÍA GRIS

La noche ha caído, el día se me acorta demasiado... siento que el tiempo me va comiendo. Hoy he sufrido una pequeña transformación de espíritu, lentamente, sigilosamente me ha entrado cierto nerviosismo escondido tras mi apacible apariencia. Está ahí, tras ésta montaña de positivismo, lo percibo queriendo abrirse en mi ánimo, en la calma que preparo cada día...está llamando con leves signos. Tengo ciertos flashes, que voy creando, sobre mi futuro, sobre mi posible situación física...sobre lo inevitable. Es un bajón de ánimo, y empieza a surgir lo que esconde mi subsconsciente, por mucho que trabaje mi mente y espíritu soy humana, y creo que estoy guardando demasiado mis miedos. Las circunstancias es la que vivo desde hace una semana y la espera esencial hasta la siguiente, son tan duras que a veces pienso que mi calma no es normal, no debería ser normal. Encuentro personas que viven situaciones más leve que perciben las cosas con más realismo o quizás demasiado dramatismo, no lo sé...sólo sé que está ahí llamando a la puerta y puede salir con la fuerza de un tsunami. Es una angustia guardada, escondida, controlada; una angustia nacida de la  apreciacion de signos físicos evidentes que intento normalizar pero que no son normales. Mi vida no es normal e intentó normalizarla ...¿hasta cuándo?
Es tan difícil mi vida, pero pocos son conscientes por la sencilla razón de que me tomo las cosas con humor, que escondo el dolor, y que siempre "todo va bien". Vivir riendo una vida de dolor es más difícil que vivir llorando, el cansancio psíquico es muy grande, el esfuerzo mental es evidente, transformar constantemente pensamientos negativos en positivos es a veces un ejercicio de ingeniería mental...y todo para seguir adelante hacia, puede, el mismo camino que lleva el rasgarte las vestiduras y gritar y llorar y odiar la vida que me ha dado lo que estoy pasando. No nadie sabe el dolor de nadie, podemos escuchar el que grita, pero el que calla y sonríe puede ser más doloroso y angustioso que el que llora sus "injusticias" al mundo.
¿Por qué lo hago? A veces me lo pregunto y la única razón es la esperanza. Sí, siempre está un nuevo día para esperar que todo sea diferente, un nuevo día para entender que las cosas no son inmutables...nadie lo es. Quiero ser feliz, mi situación no la puedo cambiar pero todo puede pasar, cada paso hace más difícil las cosas, pero no me puedo quedar en mi rincón llorando y esperando lo inevitable para todos los seres vivos...que tenemos un final. 
Por eso espero el Sol de cada mañana, el nuevo día que limpia mi espíritu y me permite saber que estoy, que sigo, que vivo. Ese es el sentido del Sol, la Vida, mi Vida. 
Un día más, extraño, nervioso, pero inevitable. Mañana volverá a salir el Sol y yo veré su luz asomar por mi ventana y comprenderé que sigo, estoy y soy. Mi espíritu continúa transformándose pero no debo hacer resistencia contra estos momentos negativos, son necesarios para recapacitar y reflexionar qué estoy haciendo en este camino de sufrimiento y descubrimiento. Seguimos el camino, hoy el día gris ha entrado en mi alma, pero mañana será otro día, difícil pero tengo la fuerza suficiente para cargar con una mochila que cada día pesa más... ojalá aliviaran mi peso, pero debemos aceptar y seguir...todo es posible.



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