lunes, 23 de enero de 2017

UNO DE ESOS DIAS

Hoy te levantas y piensas que será como otro día cualquiera. Mantendrás un sereno equilibro, realizaras aquello que te entretiene y permite a tu mente estar lejos de sombríos pensamientos. Y una noticia rompe todos los cimientos creados. 
La muerte por cáncer de  Bimba Bosé sólo debería ser un rutinario ejercido de empatía como seres humanos que somos. Pero en su caso me afecta, no porque su vida sea mi vida, sino porque su enfermedad es mi enfermedad, su estadio es mi estadio y su progreso ... bueno, espero que sólo sea su progreso. Hoy he tenido miedo, sus metástasis, su evolución, todo me da miedo. Huesos, hígado y cerebro frente a huesos hígado, pulmones y ganglios ¿dónde está la diferencia?. Sé que hacer este ejercicio de comparación no es beneficio, pero es inevitable. Pero qué le voy a hacer y aunque lo intento no puedo abstraerme de ello, aunque me haya negado a ver cualquier tipo de noticias.
Me gustaría estar cubierta de aceite emocional y que todo resbalase, pero aunque trabajo que las cosas me afecten relativamente,  lo relativo me sigue afectando, es el problema de ser humano.
Hoy tengo un miedo atroz, porque quiero hacer ciertas cosas, y a veces pienso que el tiempo se me puede ir en un instante y aquello que pensaba hacer no lo voy a poder realizar. Pero todos son pensamientos y presiones de futuro y como siempre digo el futuro no existe... pero quiero vivirlo.
Se que tengo muchas posibilidades de no llegar a los 80 años, pero debería preguntar o saber quiénes tienen esas mismas posibilidades y no tienen un cáncer. Tengo posibilidades de no durar mas de diez años, pero bueno tenemos unas edades que los corazones en cualquier momento te pueden dar un susto. Pero no he pensado en durar un año o dos, no me lo puedo permitir, creo que nadie puede, y es seguro -creo- que nadie tiene visiones de los que estará haciendo dentro de un año. 
Al final la cuestión es vivir, cada día, tener una calidad de vida más o menos aceptable, y estar y ser felices con una misma y con los que están junto a mi.
Hoy el día se ha roto, pero bueno mi duelo no es por la persona protagonista de la noticia, lo siento por ella pero no la conozco, mi duelo es por el miedo que atenaza mi existencia, por la fragilidad que me da esta enfermedad, que rompe unas vidas tras otras. Miedo de cómo puede romper mi vida y cómo ha roto ya la de otras conocidas y con las que evidentemente tengo mayor empatía.
El cáncer es un asco, te llevas un montón de tiempo atada, luchando, con dolor, pinchazos tras pinchazos, medicamentos tras medicamentos, creas esperanzas, y de repente adiós a todo ... y lo peor  es la certeza de tener la conciencia de que todo te lleva un final.
Hoy es un día duro y por tanto de meditación. Mañana me levantaré, saldré a dar un paseo con mi compañera, cotillearemos de asuntos del trabajo al que ya no pertenezco. Haré algunas compras para seguir decorando mi casa y seguiré viviendo tranquila asumiendo y aceptando la enfermedad. Hoy ha muerto una persona conocida con cáncer pero cada día seguramente muchos personas desconocidas les ocurre lo mismo y muchas siguen adelante luchando y rompiendo las estadísticas cada día con tesón esperanza y la fe en una futura, sino curación,  cronicidad. 
Mañana saldrá el sol, eso es lo importante: que seguimos viendo amanecer, seguimos amando a los que queremos, seguimos estando y creciendo como personas. Seguimos luchando, y el sol sale, y es  el mayor valor: ver sentir ser y hacer.
Un dia difficile, mañana será otro día y seguiremos delante con la esperanza y sabiendo que todo el camino trabajado debe servir para aceptar venga lo que venga. 

martes, 17 de enero de 2017

NUEVAS PERSPECTIVAS

El año ha comenzado y no he realizado ninguna entrada, lo he ido dejando por una especia de letargo en el que he estado viviendo desde hace un tiempo. No lo digo como algo negativo, un letargo en mis circunstancias es un oasis de tranquilidad, como una huida del mundo, de mi mundo.
La nueva quimioterapia me ha dado esa posibilidad, la de dedicarme a mis cosas sin pensar en nada más, he seguido yendo a mis sesiones y consultas pero las he vivido como un simple trámite, se cumplen y a esperar a la próxima. Pero como he dicho era un oasis y ya estoy de regreso a la realidad de todo esto. Agarremonos que vienen curvas.
En la última consulta me han enviado al cardiologo, según mi oncóloga en la última ecocardiografía me han diagnosticado un aneurisma del septum intraventricular, que no tengo ni idea qué puede ser eso y mi propia doctora no está muy segura de lo que esto supone. Esta queridísima quimioterapia que me mantiene en un estado de equilibrio emocional y físico parece ser que tiene el terrible defecto de afectar al corazón y se debe averiguar si esta situación del mismo es debida al tratamiento o es un problema que ya tenía. Como siempre vivo con positividad, prefiero creer y creo que era una situación previa a la quimio. Por tanto no voy a marearme con pensamientos sobre esto, cuando pase por el cardiólogo entenderé qué es este "aneurisma" y lo más importante si tiene su origen en mi "salvadora"quimioterapia.
Además en esta próxima consulta, tendremos que tener los deberes muy bien hechos. Tras un TAC y los análisis de marcadores sabré si verdaderamente este tratamiento está actuando adecuadamente y las metástasis han disminuido o desaparecido y, especialmente, las del cuello se han curado o las vértebras cervicales dañadas están mas consolidadas. Tengo naturalmente un miedo a mover el cuello no vaya a ser que se me rompa,   no es que quiera girar la cabeza como la niña de El Exorcista pero sí por lo menos tener cierta tranquilidad en la almohada. 
Por tanto estos días he de trabajar mucho mi situación emocional, no dejar que los pensamientos se vayan por derroteros que sólo llevan a negros abismos y al pesimismo. Dejar pasar las cosas hasta que deban ocurrir y permanecer en equilibrio y tranquilidad.  He pasado por muchos vaivenes, algunos de difícil asimilación pero aquí estoy con un buen ánimo y con esperanza. Y por otra parte no voy a engañarme ni a mí misma ni a nadie; la sensación de la fragilidad de mi existencia no se cura ya, el tener esta enfermedad predispone a la misma y el único camino es llevarlas por sendas que permitan el disfrute del paisaje y no el desánimo por el camino trazado. Siento la finitud de mi vida y en sí no es malo, es el empuje necesario para comprender y disfrutar cada segundo que estoy en ella. 
Un día más, muchos días mas, llenos de libros, calma, disfrute y especialmente tranquilidad y eso amigos es ser feliz. Mañana saldrá el sol envuelto en un frío ambiente, desde mi sillón junto a la estufa estaré relajada leyendo y disfrutando del momento, absorbiendo cada segundo con los únicos pensamiento de lo que hago en ese instante. Seguimos caminando.