viernes, 30 de diciembre de 2016

UN AÑO QUE TERMINA

Hace tiempo que no hago una entrada en el blog. No sé por qué. Supongo que la rutina y la estabilidad se han instalado en mi vida... o eso creo. Hoy haré la última entrada de este año, aunque el sentido de pasar de un un año a otro para mí no tiene importancia al haber interiorizado "vivir el momento", moldear mi tiempo en un "día a día". Desde marzo que empecé este diario, han pasado tantas cosas, buenas y malas, positivas o negativas. No importa, me quedaré con lo bueno, aunque soy ya hija de mi pasado.
Este año he aprendido a Vivir, a saborear los momentos, disfrutar de las sucesivas instantáneas fotográficas de mi vivir diario. La vida es una película, hecha de continuas fotografías y he intentado, en la medida de lo posible, centrarme en cada una de ellas, sin tener perspectivas o ángulos, no me importaba la historia, lo que tenía que pasar pasaba. Sentarme en mi sillón, sentir el sol, contemplar la lluvia, leer, esperar en consulta tranquilamente charlando, estar en mi sillón de quimio pasando el rato... han sido mis momentos vividos. Así no hay perspectivas y proyectos de futuro, no te creas frustraciones pues no esperas nada. Sólo vives haciendo lo que tienes que hacer, sintiendo lo que tienes que sentir. El tiempo pasa y yo sigo viviendo, eso es lo importante: el objetivo es estar; no importa las formas de lograrlo.
He aprendido la palabra desprendimiento. Amar la vida implica que más allá de ella ¿qué tenemos? Nada. Tenemos capas sobre capas de cosas y hechos insustanciales, inservibles, escondiendo en su interior el mayor tesoro que podemos tener: vivir. Cuando tocamos suavemente la mortalidad, se nos abre el telón de este gran teatro que es la vida y sentimos el tiempo perdido sin haber entendido que el mayor valor que tenemos está delante de nuestros ojos. Pero no debemos llorar por lo perdido sino disfrutar del presente y apreciar y disfrutar con lo adquirido. Todo sobra. Abrimos los ojos a las verdaderas personas que nos aman y se quedan a nuestro lado, apreciamos lo que materialmente tenemos y damos cuenta de que sólo salud necesitamos. 
He aprendido la fortaleza, la persona luchadora que soy, la capacidad de capear temporales, de estar en medio de la tormenta y mantener la calma. Esto no implica que haya tenido mis momentos, que el ánimo se fuera y pensará que era mejor que todo pasara rápido y sucediera ya. Pero al día siguiente empezaba la locomotora a tirar del tren, con empuje y fuerza, mucha fuerza. Estoy agarrada firmemente a la vida y quiero disfrutar de ella en la tranquilidad en la que estoy instalada.
Este año han pasado muchas cosas en mi vida, pero me quedo con lo aprendido, con las personas que me quieren y yo quiero, con los reencuentros vividos. Me quedo con mi Sol que cada día anunciaba que seguía, con mi espíritu que luchaba contra negros pensamientos, con mi calma en los duros momentos. Pero como empecé al principio, para mí no existe el año solamente el día a día. Hoy, ahora, en este mismo instante es lo que vivo y me importa. El pasado quedó atrás y el futuro no existe, ahora mismo sigo, estoy y soy ¿hay algo más?. Día a día. Seguimos con esperanza.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

TRANQUILIDAD

Los días de este otoño lluvioso están a punto de acabar, llegará el invierno y el año completará sus días y otra vez volveremos a empezar. Pero eso sería si yo siguiera siendo como era antes...pero no, ahora mi tiempo lo mido en momentos, en instantes de aquello que realizó, poniendo mis pensamientos en las acciones que llevo a cabo: Atención Plena. Otro invierno llega pero para mi siempre es el primero, al igual que cada amanecer de un nuevo día, es eso siempre nuevo: el primer día de mi vida.
La tranquilidad, el sosiego con los que pasó mis días, sin duda tiene también que ver con la mejora física que estoy poco a poco experimentando. Quizás la rotación del cuello llegue a ser imposible (la fragilidad del mismo también me lleva a controlar los movimientos que pueda realizar), pero el resto mejora casi por momentos. Físicamente no me encuentro tan bien desde ... bueno no importa, estoy físicamente estupenda; apenas podía andar, iba con bastón, no tenía apenas movimiento y sólo había dolor y ahora... ahora me encuentro sin nada de lo anterior, libre, diferente y lo estoy disfrutando. 
Desde que me comunicaron que iba a recibir esta nueva quimioterapia, tuve una gran esperanza como bien escribí en aquella entrada. El optimismo, la esperanza, la comprensión de lo que es vivir, todo ayuda. No importa el futuro, bien sabéis que para mí no existe, y lo único verdadero que puedo tocar y sentir es el ahora...y ahora, ahora me siento bien, en paz y con una hermosa tranquilidad.
Tranquilidad es la palabra de mi vida en estos momentos, los buenos datos analíticos y cómo estoy respondiendo a esta nueva quimioterapia, me han sumido en una calma que si bien ya anidaba en mí espíritu sabía que me faltaba la aportación de una calma física. La imposibilidad de movimientos y el dolor era un hándicap, pero cada día se va difuminando para dar paso,  si bien no a una situación anterior al diagnóstico, a una mejora que me permite tener ilusiones previsibles. 
La felicidad es la tranquilidad del espíritu, y es esta frase la que cada día comprendo y experimento. Levantarme en un día lluvioso, leer, escribir, empezar a dibujar (me lo permite la mejora de mis movimientos de tronco), es de una sublime y tranquila felicidad. Veo llover tras los cristales y me siento tan calmada, no pienso en nada, ni en mi enfermedad, ni en el mañana, ni en lo que fui, solo en lo que hago en cada momento y eso amigos es para mí es un valor absoluto. Es mi momento y que unos tras otros cubren mi día a día. El equilibrio está ahora conseguido. ¿Que pasará mañana?. Ahora mismo no me importa.
Un día mas, y tan diferente a otros ¿verdad?. Sé que el Sol saldrá aunque este tras negras nubes llenas de lluvia, no importa veré llover sabiendo que la luz de mi solintensamente...aunque sea desde mi humilde sillón . Si, seguimos en la esperanza.siempre está. Seguimos caminando, el descanso del guerrero es la calma, el silencio de un alma que ahora siente lo que es vivir

jueves, 1 de diciembre de 2016

PACIENCIA Y ESPERANZA

Hoy he ido a consulta, he tenido que esperar tres largas horas de espera. Hace tiempo que asumí como característica en este discurrir de la enfermedad que la paciencia era algo tan necesario como la quimioterapia. Sin paciencia todo este discurrir de análisis, pruebas, consultas tratamiento, seria una lenta tortura china. Ella, la querida paciencia,  poco a poco ha abducido mi cuerpo y ha adquirido vida propia, de tal manera que en el momento que me acerco al hospital, ella toma mi conciencia y yo desaparezco o mejor duermo mientras permanezco despierta. Es una situación donde olvidas el factor tiempo, te sientas, espera...y allí te quedas. Lo mejor es ir pertrechada, una buena mochila, conseguir un buen sillón (preferiblemente cerca de una columna). Te sientas, colocas con los abrigos una especie de muralla (que también te sirve de mesa), y empiezas a sacar libro, iPad,  teléfono, botella de agua...todo lo necesario para permanecer un buen tiempo en ese trocito de espacio que será exclusivamente tuyo. Es mi rincón de la mañana pero transportado a ese rincón del Hospital ...la única diferencia es que estas rodeada de montones de personas, ruido, conversaciones que ni te importan (bueno algunas), colas, quejas, persona enfermas en las que ves un alivio de tu situación y personas no enfermas, en revisión, de las que sientes cierta envidia sana. Es mi mundo y verdaderamente te das cuentas cuando el personal administrativo después de ver cientos de caras cada día, te reconocen fácilmente...ya formas parte de aquello.
Hoy he ido a consulta y las cosas han sido diferente. Por primera vez desde hace tiempo, las cosas parecen estar funcionando. Mis marcadores tumorales que constantemente estaban subiendo a medida que la enfermedad avanzaba, habían bajado drásticamente. ¡Por fin una buena noticia!, rompemos esa tendencia a subir, subir y subir en esta degradación corporal. Hoy es la primera vez que tengo una señal de que mi cuerpo esta respondiendo a este nuevo tratamiento...y sólo he tenido dos sesiones. Mantengamos la calma y la esperanza. Me he alegrado pero con tranquilidad, de igual manera que he vivido el avance de esta enfermedad...calma, calma, calma...y siempre esperanza. He tenido con este tratamiento desde que empezó, muy buenas perspectivas, he sentido que este era un punto de pausa...ahora sólo esperar que sea larga, pero siempre con paciencia, tranquilidad y manteniendo mi serenidad de espíritu.
Hoy he ido a consulta y he sentido la luz y la esperanza. Tenga buenas o malas noticias he aprendido a saber vivir con esta enfermedad, tener equilibrio emocional y ser feliz. ¡Qué más se puede desear! Estoy feliz, pues estoy tranquila... El Sol que cada mañana se presenta ante mí, es la metáfora de la Vida, y ella sigue conmigo, la aprecio tal cual es, en su significado...el gran regalo de esta vida es la propia vida y hoy le hemos dado un pequeño empujón. Seguimos.