lunes, 31 de octubre de 2016

LA MUÑECA ROTA

En marzo de 2012, no recuerdo el día exacto aunque nunca olvidaré cómo sucedió todo, recibí la noticia de que el bulto de mi pecho izquierdo era cáncer. Fue una dura noticia, pero tenía la seguridad de que saldría de aquello, había escuchado tantas noticias de mujeres que constantemente tenían cáncer y volvían a sus vidas que me parecía una situación esperanzadora. El 12 de abril de 2012 empecé el tratamiento de quimioterapia, que fue especialmente duro; le siguió una mastectomía del pecho (con la quimio en primer lugar se pretendía disminuir el tumor e impedir la extirpación total del pecho, pero no pudo ser) y 33 sesiones de radioterapia, sin olvidar un tratamiento de inmunoterapia que recibía mediante perfusión venosa y que duró hasta el 12 de julio de 2013. Por esta fecha ya había vuelto al trabajo aunque mis condiciones físicas eran muy deficientes, aunque es en ese momento donde me di cuenta por todo lo que había pasado y que mi vida ya no sería la misma; fue una de los más duras situaciones por las que pasé.
Poco a poco, el cambio de lugar de trabajo, estar cerca de mi casa, la medicación que sólo consistía en una pastilla diaria, fue mejorando mi forma física aunque era consiente que las cosas eran ya diferentes. Por otra parte esa concienciación de mi nueva situación chocaba con las ideas y planes que me había hecho durante el duro tratamiento y que me dieron fuerza para seguir adelante. Esto me fue más difícil de aceptar y a medida que mejoraba físicamente, psicológicamente entraba en una apatía que sólo vivía cuando estaba en mi casa. Aun así todo era relativamente tranquilo, incluso la leve depresión que iba creciendo en mí era, en cierta manera, controlada con mis entretenimientos...nunca me aburro y eso es importante.
Febrero de 2015 empezó con mucho trabajo, sentí que la tensión se iba acumulando en las cervicales. La tensión cervical iba acompañada de dolor ciático que intentaba aliviar con tratamiento fisioterapético pero apenas tenía alivio. Varias veces a urgencia sólo conllevaban un chute de cualquier droga que aliviara el dolor, pero no lo conseguía. El dolor era extensivo a la columna pero se localizaba con más intensidad en las cervicales, al final opté por darme de baja. La cita de las pruebas de Resonancia Magnética coincidió con la revisión que realizaba cada seis meses a la oncóloga y allí recibí, ahora sí, el diagnóstico por el cuál aparecía metástasis en una vértebra de la columna dorsal. Con pruebas complementarias el diagnostico definitivo fue metástasis en la dorsal, en el trocante mayor izquierdo, en esternón y en el pulmón derecho...el cáncer se había extendido. Incluso en aquel momento, veía la luz al final del túnel, no podía curarme pero podía tener una larga vida...o eso me hacía creer yo misma para seguir adelante.
La quimioterapia no fue tan dura como la primera vez, tenía más fuerza para luchar, me veía mejorar por momentos a pesar de los efectos secundarios. Tras terminar y con las pruebas realizadas, todo estaba muy bien, las metástasis en los huesos habían cicatrizado y la del pulmón era tan pequeña que en tres años podía llegar a considerarse un tumor benigno. Un largo horizonte aparecía ante mí, estaba contenta, veía la posibilidad de volver al trabajo, sentía dolores musculares pero nada que un ejercicio no pudiera arreglar.
El verano coincidió con todo esto y al poco tiempo de aquellas buenas señales los dolores músculo - esqueléticos aumentaron, sentía que algo no iba bien, no estaba igual mi cuerpo sufría constantemente y el dolor cervical volvía con igual o mas intensidad que la primera vez. La doctora en un primer momento no le dio más importancia, pero al volver del verano  al verme andando con un bastón empezó a actuar. La decadencia era cada vez mayor, fue evidente un día que estaba arreglando los papeles de unas pruebas... sentí que me estaba muriendo y que el final no tardaría en llegar. La imposibilidad de volver a mi trabajo fue uno mas de los "palos" que constantemente estaba recibiendo esos días.
Con la siguiente cita para la oncóloga fue evidente que algo no iba bien, tomó las medidas pertinentes y al día siguiente me estaban dando tres sesiones en una, de radioterapia, en la vértebra dorsal para impedir una comprensión medular que conllevaría una muerte rápida y dolorosa. Supuso una mejoría, y tomé las riendas: no podía dejar que esto me venciera. La conclusión de todas las pruebas fue muy dura, metástasis en cervicales, en ganglios de cuello y pectoral, pulmón e hígado. Nueva y novedosa quimioterapia para alargar o quizás con suerte cronificar durante un tiempo la situación. Me llené de esperanza, de fortaleza, coraje, lucha, en cada momento, cada segundo...hasta el final.
De repente todo sucede, el diagnóstico, la esperanza, el encuentro con mi niñez, mi cumpleaños, un batiburrillo de sensaciones y un determinado suceso lo rompe todo...la muñeca de porcelana resquebrajada por la enfermedad se rompe en mil pedazos y no tengo mi fuerza para volver a juntar las piezas.
Ayer me rompí y perdí tantas cosas logradas durante este año, la sonrisa, el empuje, el vivir día a día, comprender y sentir la esencia, desprenderme de todo... nada ha servido, en el fondo se escondía la fuerza oscura de la impotencia, de la adversidad, del pesimismo, el aliento de una muerte cercana lo sentí y no pude resistir su empuje... me rompí y no sé volver a juntar las piezas.
Me metí en la cama y aquí sigo, sin saber que hacer porque ya no tengo las herramientas que me han ayudado durante todo este tiempo a soportar tanto dolor y sufrimiento que ha ido in crescendo. ¿Qué hago? me pregunto en cada momento. Unas veces me respondo con dejarme ir lentamente (sería muy fácil) y otras pienso en lo necesario para volver a empezar.
Sigo sin saber, pero comenzaré con escribir de nuevo. Siempre he comentado que este es mi psicoanalista particular, a quién contaba mi día y mis impresiones positivas y negativas. La luz de la esperanza anuló la verdad que éste es un camino constante de lucha, mi montaña rusa de ánimo, la montaña empinada de Sísifo... es un trabajo diario y aunque anide en mí la esencia, el ser, la esperanza, lo positivo, no debo bajar la guardia. Siempre me acechará el miedo, el desánimo, la derrota, el pesimismo...siempre estarán ahí. Pero por otra parte estará la valentía, la fortaleza, el ánimo y siempre estarán ahí...Siempre.
Hoy he realizado un resumen de mi caminar, pero aquí falta lo más importante: Olivia. Yo soy un ser valiente y fuerte, que cuando cae se levanta, después de llorar rie... soy eso y más; hoy, quizás no me levante, pero sé que mañana o pasado la fuerza irresistible que anida en mí, cambiará las tornas de estos días y todo volverá a ser lo de siempre: luchar y vivir día a día.



jueves, 20 de octubre de 2016

ESPERANZA Y AMOR

Ayer terminé mi entrada con la receta para el día de hoy: Esperanza y Amor , y eso es lo que me ha acompañado todo el día, siendo más consciente que mi Cancer tiene atrapado mi cuerpo, pero tengo ya liberada mi alma de tanto sufrimiento como me está provocando.
Durante la larga espera que he tenido esta mañana, podría definir mi situación como de serenidad y calma. Vivía todo como un día más de consulta, esperando, leyendo, mirando a la gente...sin apenas pensar que podría ocurrir. A veces venía un pensamiento de cómo actuaría en cuento me dieran la noticia, pero al momento estaba imbuida en mi lectura de Dostoyevski (¡qué mejor que el maestro ruso para el alma dolorida!). Reposaba mi cabeza cansada contra la pared y cerraba los ojos, pensaba en el camino hasta ese momento, reflexionaba sobre mi cambio interior y todo me tranquilizaba, pues encontraba que era fuerte, que sentía mi ser desprendido de las cosas vanas de la vida, un ser en su esencia...y miré y encontré mi sol de la mañana en mi interior: la esperanza de que el mañana estaría esperándome de nuevo. La luz del sol que cada día anhelo anidaba en mí. Tanto trabajado obtenía su recompensa, mi casa, mi yo está hecho sobre firmes cimientos inquebrantables al desánimo. La esperanza estaba allí dentro y era fuerte, esplendorosa; pasara lo que pasara, no importaba tenia esperanza, fortaleza, luz, esencia...me tenia a mí misma, y eso era un valor en la lucha que pudiera acontecer.
El Amor estaba en mí, junto a mí y en el cariño y ánimo expresado constantemente. Yo, mi familia, y toda la gente que estaba allí, no con su presencia, pero sí con palabras y pensamientos. Sabía que la receta era esencial, que cuando entrara por aquella puerta nada importaría porque seguiría luchando, nada me pararía hasta el momento de lo inevitable...pero eso tampoco nadie lo sabe.
En el momento que salió mi número entré, me senté y esperé el diagnóstico. Tranquila, cierto nerviosismo, pero el normal vivido en cuando estas en estos sitios. Lo escuché: aparecían nuevos signos metastásicos en pulmón, hígado, huesos cervicales y en varios ganglios del cuello y del tórax. Rápidamente quería saber que se hacía: quimio nueva que actuará sobre las células
malignas sin perjudicar el resto de células. Me alegré, era la quimio que tanto anunció la televisión, ni caída de pelos, ni nauseas, ni ninguna acción sobre mi sufrida piel...sí, me alegré, iba a probar la famosa quimioterapia. Tratamiento indefinido, hasta que mi cuerpo aguante, y después aparecería otro y así sucesivamente... alargamos el tiempo, alargamos la vida. Quede aletargada, como en una nube. Olvide las lesiones y el avance, me centré en el tratamiento. Sólo tenía esperanza, me sentía orgullosa por mi calma, por haber vivido cada momento como único, sin un antes y un después. Quería ya mi dosis de Vida, emborracharme por la nueva oportunidad que se me estaba ofreciendo ... estaba contenta. La vida es maravillosa y soy consciente plenamente de su significado: Ser y Estar. Tenía la receta para sufrir lo embistes constante de ésta enfermedad y además ahora ya entendía lo que significaba vivir con plenitud. Me sentí feliz.
Felicidad, queremos comérnosla de un sólo bocado, entera, que nos llene de una sola vez, ese es el camino de la frustración. La felicidad está en momentos, a sorbos y hoy he bebido el mas satisfactorio,  la Vida continua...sólo eso, es una felicidad que dura toda una vida. 
Desde hoy tomamos una nueva senda, mas difícil, pero estoy tan llena de recursos que no importa que sea un largo o corto camino, he comprendido que lo importante es el paisaje. Y miraré cada piedra del camino, cada flor, la tierra, las nubes, los pájaros...el Sol, mi sol que cada día abre las puertas de mi vida a la Vida. Mi sol, que calienta mi alma y abre mi espíritu a lo que es esencial, verdadero, a lo importante. 
Empezamos un nuevo camino...yo estoy preparada.


miércoles, 19 de octubre de 2016

EL GRAN DÍA DE MAÑANA

Hoy es el Día Internacional Contra el Cáncer de Mama y todas las televisiones nos lo han hecho ver claramente; hoy todos y todas, instituciones, empresas, administraciones públicas, nos ponemos un lazo rosa y nos felicitamos por el avance de la investigación en este campo y por la alta tasa de supervivencia. Sin duda es un gran logro del que me alegro y confío que siga este gran avance que en pocos años se ha conseguido. Es un gran logro... mañana espero para mí el "gran fracaso".
Las pruebas ya han dado sus resultado, la sentencia está emitida, estoy en la espera de recibir el fallo y la pena: Vida o Muerte. Mientras transcurría el Día de mi enfermedad, ella decide mi vida, mis posibilidades, la manera de vivir y morir...mañana ocurre todo y me pregunto ¿qué será de mí?¿cómo asumiré lo que pudiera suceder?¿viviré o moriré?¿hasta cuándo será?. Quizás no haya que responder a todas las preguntas pero ahora mismo, en esta espera angustiosa aparece la tormenta, los negros pensamientos se acumulan como nubes formando la gran borrasca que se ha colocado, hoy, sobre mi vida. 
Mañana, sé que mi vida sufrirá un nuevo giro. El grado de intensidad de ese giro es lo que desconozco, pero es lo que hasta el momento de la sentencia me mantiene en una angustia vital, la Gran Angustia Existencial del hombre, el miedo a morir. No esto no es dramático, es la más pura realidad. Las cosas no van bien, es evidente, las señales están, ahora sólo espero saber...y la espera me tiene hundida, miles de pensamientos se acumulan, tengo un miedo atroz. La vida sigue, pero yo hoy me he quedado como una estatua, mi vida está literalmente parada. Hoy el tiempo sólo existe para mí en función de la hora de ese momento, que quiero que ocurra ya para aliviar la espera, pero no quiero que llegue pues temo la sentencia.
Estoy tan cansada de todo, me gustaría dormir que no morir, en un lecho junto al mar y oír el sonido de las olas, que calmen mi angustia, que susurre mi nombre en una nana de espuma...quisiera dormir que no morir, y despertar al amanecer y contemplar el sol que caliente mi alma dolorida y angustiada. No quiero esta vida, pero la tengo. No quiero estos momentos, pero los vivos. No quiero pensar pero los pensamientos me atrapan y no me soltarán hasta mañana.
Si, estoy cansada, vivo un sufrimiento constante, y pase lo que pase el sufrimiento seguirá o irá a más. No no me quejo, ni lloro, ni me hundo por nimiedades, no hago dramatismo constante de esta vida de dolor. Mañana mi fortaleza será medida, mi serenidad, mi calma, todo lo construido desde abril de 2012 tendrá su respuesta. Lo que Soy mañana responderá y sabré si todo es paja y la casa no tiene cimientos o mi fortaleza sostendrá y dará determinación a lo que pudiera suceder .
No, no debería adelantarme a los acontecimientos, pero soy humana. Si, humana, tengo derecho a sufrir por algo tan crucial como el día de mañana. Decir no pienses, no te adelantes, es fácil, pero bien sabemos que las cartas con las que juego no me prevén una buena jugada...alea jacta est.
Mañana es el Día u otro de los grandes días que da ésta enfermedad...y yo estoy cansada, muy cansada.
Mi entrada es temprana, pero hoy mi tiempo no existe, sólo en la espera, terrible espera. Es curioso, que mientras escribo estas palabras, siempre tengo en el fondo la luz de la esperanza. Que pase lo que pase esa luz, el Sol que me calienta y que alarga mi existencia, ha creado una luz en mi interior que quiere vivir, y luchará hasta el último segundo que me toque estar en esta hermosa Tierra, a la que pertenezco y de la que siempre formaré parte. La esperanza anida en mí, creo en este camino que he realizado y me dará la fortaleza para superar lo que me venga dado. El amor de mi familia y amigos, el apoyo constante dará sus frutos. Esperanza y amor, mi receta para mañana.

lunes, 17 de octubre de 2016

UN DÍA GRIS

La noche ha caído, el día se me acorta demasiado... siento que el tiempo me va comiendo. Hoy he sufrido una pequeña transformación de espíritu, lentamente, sigilosamente me ha entrado cierto nerviosismo escondido tras mi apacible apariencia. Está ahí, tras ésta montaña de positivismo, lo percibo queriendo abrirse en mi ánimo, en la calma que preparo cada día...está llamando con leves signos. Tengo ciertos flashes, que voy creando, sobre mi futuro, sobre mi posible situación física...sobre lo inevitable. Es un bajón de ánimo, y empieza a surgir lo que esconde mi subsconsciente, por mucho que trabaje mi mente y espíritu soy humana, y creo que estoy guardando demasiado mis miedos. Las circunstancias es la que vivo desde hace una semana y la espera esencial hasta la siguiente, son tan duras que a veces pienso que mi calma no es normal, no debería ser normal. Encuentro personas que viven situaciones más leve que perciben las cosas con más realismo o quizás demasiado dramatismo, no lo sé...sólo sé que está ahí llamando a la puerta y puede salir con la fuerza de un tsunami. Es una angustia guardada, escondida, controlada; una angustia nacida de la  apreciacion de signos físicos evidentes que intento normalizar pero que no son normales. Mi vida no es normal e intentó normalizarla ...¿hasta cuándo?
Es tan difícil mi vida, pero pocos son conscientes por la sencilla razón de que me tomo las cosas con humor, que escondo el dolor, y que siempre "todo va bien". Vivir riendo una vida de dolor es más difícil que vivir llorando, el cansancio psíquico es muy grande, el esfuerzo mental es evidente, transformar constantemente pensamientos negativos en positivos es a veces un ejercicio de ingeniería mental...y todo para seguir adelante hacia, puede, el mismo camino que lleva el rasgarte las vestiduras y gritar y llorar y odiar la vida que me ha dado lo que estoy pasando. No nadie sabe el dolor de nadie, podemos escuchar el que grita, pero el que calla y sonríe puede ser más doloroso y angustioso que el que llora sus "injusticias" al mundo.
¿Por qué lo hago? A veces me lo pregunto y la única razón es la esperanza. Sí, siempre está un nuevo día para esperar que todo sea diferente, un nuevo día para entender que las cosas no son inmutables...nadie lo es. Quiero ser feliz, mi situación no la puedo cambiar pero todo puede pasar, cada paso hace más difícil las cosas, pero no me puedo quedar en mi rincón llorando y esperando lo inevitable para todos los seres vivos...que tenemos un final. 
Por eso espero el Sol de cada mañana, el nuevo día que limpia mi espíritu y me permite saber que estoy, que sigo, que vivo. Ese es el sentido del Sol, la Vida, mi Vida. 
Un día más, extraño, nervioso, pero inevitable. Mañana volverá a salir el Sol y yo veré su luz asomar por mi ventana y comprenderé que sigo, estoy y soy. Mi espíritu continúa transformándose pero no debo hacer resistencia contra estos momentos negativos, son necesarios para recapacitar y reflexionar qué estoy haciendo en este camino de sufrimiento y descubrimiento. Seguimos el camino, hoy el día gris ha entrado en mi alma, pero mañana será otro día, difícil pero tengo la fuerza suficiente para cargar con una mochila que cada día pesa más... ojalá aliviaran mi peso, pero debemos aceptar y seguir...todo es posible.



sábado, 8 de octubre de 2016

ETERNIDAD

Como si el mar se retirara
y mostrara un mar más lejano;
y ese, otro aún más lejano;
y el tercero no fuera sino la conjetura

de serie de mares
no visitados por las costas;
y estos mismos, el borde de otros mares.
Esto es la Eternidad

El ser humano vive con una contradicción inherente, vive como un ser inmortal y esconde en el subconsciente su mortalidad. En mi caso vivo como un ser consciente de su mortalidad pero guardo en mí la esperanza de la inmortalidad. Por tanto no puedo vivir como el primero, mis acciones, pensamientos, mi realidad es diferente. En la primera te sientes libre en hacer o deshacer lo que quieres con tu vida...siempre habrá tiempo. Yo he cambiado radicalmente, casi diría que ni me reconozco, he perdido la mayor parte de lo que fui,  como dije en una entrada anterior estaba muriendo lentamente. "El día que morí" es un buen reflejo de este cambio, ya no soy la misma...quizás guardo lo más importante de lo que era, mi fuerza y determinación nacida de las vivencias de mi vida. 
Mis estudios, mi trabajo, mis ideales, principios, prejuicios... de eso nada queda sólo recuerdo, añoranzas en algunos casos, y en otros una ligera sonrisa por ser como fui. Pero nada he de reprocharme pues así era cuando me creía y vivía como un ser inmortal. 
Ahora, es muy difícil, todo cambia y,  puedes esperar que te capture tu mortalidad o bien puedes coger el toro por los cuernos y vivir como los demás, con las limitaciones que la enfermedad te va imponiendo. Por tanto tras estos dos duros días donde tu mundo que ha sido hasta ahora se cae en el abismo, me agarro al borde del precipicio de la Vida y simplemente desde ahí, dificultosamente, duramente, sin fuerza física...desde ahí seguiré viviendo mi vida  en la medida de mis posibilidades. Alea jacta est... o no
Lo que nunca pude imaginar es esa dualidad tan importante entre el cuerpo y la mente, entre lo físico y el ser. Cuanta más trabas te impone el cuerpo, más descubres que dentro de mí habita una luz que me hace comprender los hechos que estoy viviendo, que debes llegar a la esencia de las cosas. No voy a decir que este en estos momentos felices, la adaptación es difícil, pero sí puedo decir que en este duro caminar desde que empecé en el año 2012, he vivido en este ultimo año de lo momentos más gratificantes de mi vida por la tranquilidad que mi mente ha conseguido, por descubrir el valor de la vida que me rodea, en suma en saber que cada segundo de mi vida (y la de todos) es el gran milagro ante la mortalidad constante con la que vivimos. No, no pienso que esto sea esencial para todos vivir en la agonía de morir, impediría la misma vida. Mi caso es diferente, sólo tengo esperanza en vivir.
Decía Merton que la auténtica esperanza está cuando no hay ya esperanza. En estos dos días he comprendido esa idea, cuando has caído al abismo y no ves nada es verdaderamente cuando el valor de la Esperanza empieza a tener sentido, en la desesperanza, en la nada.
Hoy es una entrada extraña e introspectiva, es lo único que hay en mí. Dije que la Olivia de antes murió, queda la esencia de lo que soy, lo importante lo que pertenece a mi Yo. Ahora queda vivir, como siempre digo día a día. Es la única realidad que me interesa y a la que me voy a dedicar a disfrutar de la vida, a exprimirla y a amar, sí porque amar también es un valor que es usado con ligereza, pero forma parte del valor esencial de la Vida. Sin amor no hay Vida, pues no hay esperanza para seguir viviendo ni luchando. 
Mientras estaba boca abajo en la maquina de radioterapia recibiendo de una sola vez una sesión triple pues estaba en una situación crítica entendí una cosa: si amas tanto la Vida y vives en la verdadera esencia alcanzas la Eternidad de la Vida. Yo soy yo y nadie más. 
Así empiezo mi entrada, en la Eternidad del mar que tanto amo, que es la metáfora de mi existencia. De allí vengo y allí volveré. La mar que me ama y susurra mi nombre, que moja con su suave espuma mis pies, y  allí permanezco,  en su orilla contemplando su  Eternidad. Seguiré contemplándote, pero por ahora espérate, debo seguir amándote desde la arena y viviendo en tu fresca orilla.
Hoy es el primer día del resto de mi vida. El mar toca mis pies, pero el Sol calienta mi alma y mañana volverá a darme la posibilidad de seguir viendo el mar y jugar en la arena.




lunes, 3 de octubre de 2016

EL DIA QUE MORÍ

Hoy ha sido un mal día. He dicho esta frase antes, da un poco de miedo, porque el nivel de ese mal día sube cada vez más proporcionalmente.
Hoy ademas ha ocurrido algo esencial me he dado cuenta que quien YO era, ha muerto. Sí, es duro lo que he dicho pero es lo que siento, es más ha estado muriendo lentamente, pero hoy he asistido a su entierro. 
Me caracterizo por ser independiente, es más no necesitar ayuda, hacerlo todo por mi misma. Rechazo dar lastima, sentirme diferente por estar en una situación que causa pena, todo quiero hacerlo sin ayuda hasta que ya me es indispensable...siempre he sentido como una fuerte carga ser una carga para los demás. Excepto en la mayoría de las sesiones de quimioterapia, y en la consultas veraniegas, el resto desde el 2012 lo he hecho todo sin ayuda, incluso me vanagloriaba de ir y venir muchas veces en autobús como un hecho heroico. Siempre me he sentido orgullosa...quizás sea eso,  un exceso de orgullo que he amplificado en mi tiempo de enfermedad. Da igual hoy ha acabado, necesito ayuda para vestirme, para subirme y bajar de un coche...ya apenas puedo hacer nada físico. Hoy, por tanto, no es un mal día hoy es el día que ha muerto parte de lo que siempre fui. Siempre vamos cambiando, pero no morimos de repente en lo que somos...o quizás no me di cuenta que ya estaba ocurriendo y no quería verlo. Allí, hoy 3 de octubre de 2016, en aquel sitio que he ido visitando intermitentemente desde 2012, murió Olivia, y nació un numero de expediente. Allí ya no soy nada, sólo seré un fracaso o un milagro, el triunfo de la ciencia o el desecho de mi genética...hoy me he sentido ...que no era yo, nada un numero, que caía, que se desplazaba por las paredes para no caer, que recibía la mirada de pena al ver a una persona joven arrastrarse por los pasillos...menos mal que quedan ángeles en este mundo.
También me he dado cuenta que estoy en una liga diferente al resto de la gente, ellos rien, tienen proyectos, lloran, sufren, ...yo sólo me he visto morir, es más para qué prolongar un sufrimiento sin sentido si sabemos cual es el final. Sólo me queda que sea un milagro de la ciencia...o no.
Hoy además no voy a utilizar la fuerza luchadora que busca la Esperanza, que espera el Sol cada mañana...mi primera entrada sin un pensamiento positivo. Hoy estoy de luto por lo que fui, necesito mi tiempo de duelo, llorar y reflexionar cómo será mi vida desde ahora. Cómo afrontaré necesitar a alguien, cuando la persona que me ayuda necesita tanta ayuda cómo yo. Mi enfermedad no destruye mi vida, sino tantas a la vez...y eso me duele más, apenas puedo ver las palabras tras mis lagrimas...estoy tan cansada de tanto sufrir que hasta ya veo mi fin como un alivio para lo demás.
Ya dije que era un mal día...así se quedará.



sábado, 1 de octubre de 2016

EL CICLO DE LA VIDA

No, no voy a hablar de El Rey León, aunque reconozco que fue un bellísimo musical. Hay tantas metáforas sobre lo qué es la vida, un tren, un camino, un libro en blanco o escrito, una carrera, una montaña rusa (de la que tiro mucho)... de cualquier cosa que hay en la vida podemos hacer una analogía, la razón es fácil porque la Vida es muy sencilla, una  fina o gruesa linea, no importa, sólo  tiene un principio y un fin. 
¿Qué es lo difícil? Vivirla. No hay mayor verdad que desde que nacemos empezamos a vivir y a morir.  Lo segundo, morir,  no nos pertenece, no somos dueños de esa decisión e incluso cuando es voluntaria, siempre depende de circunstancias de la vida no al hecho en sí de morir. Pero vivir, ay amigo, vivir es la cuestión más compleja y sencilla a la vez. Por tanto desde el mismo concepto tenemos la contradicción en la que vivimos constantemente. 
Me he dado cuenta que mi vida ha sido dura, muy dura para una niña que tenía una sensibilidad muy frágil aunque ya empecé a crear la coraza (a veces infranqueable), que he ido aumentando capa a capa, en la misma medida que recibía palos y golpes duros que iba recibiendo mientras iba creciendo. Sé quien entenderá esto pues también estaba allí y también era una niña y también creció...pero el silencio de aquella vida, es lo que nos ha hecho fuertes y duras y cómo asumimos lo vivido es lo que nos ha hecho tan diferentes, quizás casi incompatibles, pero para siempre  juntas.
La dureza de la vida, las opciones que tomamos, los buenos momentos (que son seguramente más que los malos pero no dejan esas huellas imborrables), el conjunto es lo que somos ahora mismo. He hecho durante una gran parte de mi vida lo que he querido, o creo que quería hacer, a veces en  la juventud  tomamos decisiones de las que después nos arrepentimos. Pocos en este mundo podrán decir que la vida es fácil, bien sabemos que ni el dinero, ni la fama, ni el poder dan la felicidad y por tanto nadie diría que la vida es una sencilla linea con principio y fin, siempre vienen curvas.
Hoy he reflexionado sobre mi vida, el camino de desprendimiento requiere eliminar de la vida muchas cosas. Nunca podremos eliminar lo vivido, pero sí debemos situarlo en su contexto, no sólo en el que sucedió sino en el contexto de ahora. 
Sé quienes en mi vida han representado algo y ya hice en la medida que he podido conectar con ellos y decirles que han supuesto en mi vida y darles las gracias porque me han aportado algo. Sí, la vida es una linea llena de obstáculos, decisiones, buenos momentos pero sobre todo personas que interfieren constantemente. En ellos está en gran parte nuestro sufrimiento, se nos mueren, nos engañan, nos dejan...pero, lo más importante, nos aman. La vida es una linea de personas, algunas sólo serán imágenes oscuras difuminadas, sin saber qué aportaron a nuestra vida, mientras otras determinan en gran parte lo que eres ahora (querida Beatriz que me has enseñado a pasar por este duro y bello camino, y siempre serás mi luciérnaga sin alas),  quizás después lleguen a formar parte del subconsciente o de un pasado dejado atrás, o llegan nuevas personas que me aportan nuevas huellas más suaves, mas centradas en el camino que recorro. Pero, siempre sabes que hay personas que dejan una pequeña huella, que va formando ese ser que está en la linea, solamente en la linea de la vida. 
Están las personas nocivas, que te han hecho daño, que han dejado cicatrices ... pocas tengo y en verdad ahora mismo no podría nombrar a ninguna, lo que he de agradecer y también dice mucho de  como soy (ya paso de humildad). Quizás estén en el inconsciente, pues allí quedarán.
Hice las cuentas de mi vida, cuando supe que mi Cáncer era incurable. Decidí limpiar mi alma, estar en calma y en paz conmigo mismo...pero dejé mi infancia, nunca la he tocado, ni quiero hacerlo. Pero ella llamó a mi puerta. Mi infancia también ha tenido muy bellos momentos, en las calles de mi barrio, especialmente con mi querido Félix, y también Antonio, María del Mar y María de los Ángeles, bien los he recordado estos días, aunque alguno que no está ya con más intensidad (siempre estás en mi corazón y cada mañana al ir a trabajar, como una obligación, te recordaba amigo Félix),  han quedado impresos siempre en mi corazón, pues son parte de lo que soy...una infancia feliz.
También ha llamado mi infancia de colegio, son imágenes borrosas, oscuras, apenas recuerdo rostros. He recordado malos momentos, pero también buenos, bocadillos, viajes, profesores, palmetazos, tiradas de trenzas, sólo era una pequeña niña, nada más y por tanto debo también respetarla porque sobre todo es mi niñez, me pertenece a mí y es mi vida. En esa edad nadie aporta nada porque sólo somos libres, no estamos construidos, es la única parte de nuestra existencia que sólo es jugar, llorar, sufrir sin saber o no entender. No debemos buscar aportación a lo que hemos sido, no tocaba en aquella época, sólo ser lo que éramos aún cuando la memoria haga estragos.
Yo, gracias a esa llamada, he podido leer la linea de mi vida...y ahora he cumplido el ciclo,  he pasado cuentas, me he desprendido de todo. Soy libre de espíritu, lo que pase pasará, da igual sólo voy a vivir en la Esencia, en el Yo, en comprender que la vida que he vivido podía haberla hecho más simple. Da igual, no me arrepiento de nada, y de lo malo, pues hecho está, y las decisiones equivocadas pues no hay vuelta atrás. Mi linea de la vida, ya no es una linea sino una sucesión de finitos puntos. Sólo sabré si es un punto seguido, un punto y aparte...me da igual cada día lo sabré. El punto final no lo conozco, ni sabré cuando llegará, quizás queden pocos puntos o serán muchos. No importa, mi ciclo de la vida lo he completado...ahora a escribir cada día mi punto de la vida.
Un día más, un punto y seguido. El dolor ha estado estable pero para ello he debido permanecer en cama, no importa ha sido fructífero, mi mente nunca para, siempre está trabajando y tengo terminada mi análisis de Kokoro.
Mañana saldrá el Sol que calienta mi alma, sólo luz frente a luz. A mayor desprendimiento mayor libertad. Soy feliz, no importa con qué, sólo vale ser feliz y libre. Hoy un poco más, menos cargas, mas liviana para enfrentarme a lo que ha de venir...o no. La esperanza es esa leve pluma que está incrustada en mi corazón.